JESÚS EXCLUYÓ A SUS
SEGUIDORES DE ADORARLE
Originalmente, se interpreta la
adoración como el gesto de un pagano que se lleva la mano a la boca delante de
su dios o de la imagen de éste en señal de su deseo de poseerlo, o de fundirse
con él o de darse a él, p. e. Job,
defendiendo su inocencia de todo pecado
de idolatría, declara: “A la vista
del sol… ¿se habría dejado seducir mi corazón en secreto y le habría mandado
con la mano un beso de mi boca” (Job 31;26-27).
Por analogía se dicen
adoraciones todos los gestos que expresan un homenaje de sujeción total: las
postraciones, los sacrificios, ciertos actos del culto. Solo Dios debe ser
adorado. “No te postrarás delante de otro
dios” (Ex 34;14).