s/TJ:
¿Qué
puede decirse de la tan repetida declaración de la Iglesia católica de ser
“una, santa, católica y apostólica”? En primer lugar, el reciente cisma de los
católicos tradicionalistas bajo la dirección del arzobispo Lefebvre, por
no mencionar la abierta rebelión de centenares de teólogos católicos,
desmienten la afirmación de la Iglesia de ser “una”.
En segundo
lugar, el registro de la Iglesia católica, llena de antisemitismo, torturas de
“herejes”, el fomento de “guerras santas” y la participación en la política y
en sucios escándalos económicos, revela que está lejos de ser santa.
En tercer lugar,
la Iglesia de Roma difícilmente puede justificar su afirmación de ser
“católica” o “universal”, pues tan solo cuenta con aproximadamente la mitad de
los que afirman ser cristianos, lo que equivale a alrededor del 15% de la
población mundial.
Y por último, ni
los hechos históricos, ni la actuación del papado, ni la opulencia, inmoralidad
y participación en la política de muchos prelados católicos, justifica la
afirmación de la Iglesia de ser “apostólica”. Resulta obvio pues que la Iglesia
católica no está en posición de ser el foco de la verdadera unidad
cristiana. (¡Despertad! 22/2/91, pág 9-11)