lunes, 10 de febrero de 2014

DIOS CREÓ PERFECTOS A NUESTROS PRIMEROS PADRES

s/TJ

Fue hacia el final del sexto  día creativo cuando Dios hizo al hombre... Dios creó a Adán  a su imagen y semejanza.  Por lo  tanto Adán tenía, no sólo un organismo perfecto, sino también la inclinación para  hacer lo correcto.

Sólo como resultado de  su  pecado adquirió  su prole  otra tendencia (Gn 1;26) (Gn 2;7) ("De paraíso perdido a paraíso recobrado", pág 18) ("¡Despertad!" del 22.1.68, pág 28) 

Juntos  tenían la  perspectiva de  vivir  eternamente en  la tierra  (Gn 2;15-17) (Gn 2;21-24). Dios después de haber creado a la primera pareja humana, la  colocó  en  un  paraíso terrestre.  El quería que ellos disfrutaran de  la vida en la Tierra para siempre. Su propósito para ellos era que extendieran por toda la Tierra el paraíso que tenían. Sus instrucciones a ellos lo muestran: "Sean fructíferos y háganse muchos y llenen la tierra y sojúzguenla" (Gn 1;28).  Sí, Dios se proponía que con el  tiempo la  Tierra entera  llegara  a estar  bajo el  control de  una familia humana justa,  todos los miembros de la cual  vivieran juntos en paz y felicidad. ("Usted puede vivir...", pág 18) 

Diferente a lo que había hecho con  los animales, Dios no fijó un límite a la vida de Adán. El y su esposa podían continuar viviendo en su hogar paradisíaco para  siempre, y sus cuerpos nunca  se gastarían  ni  se pondrían viejos... puesto que eran  perfectos, nunca se  enfermarían ni sufrirían dolor... ("De paraíso perdido a paraíso recobrado", pág 26) 

Repasando su obra creativa, Dios correctamente declaró que todo era "muy bueno" (Gn 1;28-31). Esto significa que Adán y  Eva fueron  creados perfectos, sin defecto en mente o en cuerpo  (Dt  32;4) (Pr 10;22). Tenían la perspectiva de vivir para siempre.  Es interesante el hecho de que los científicos modernos saben que el cuerpo humano continuamente se renueva. Y dicen que, en medio de las condiciones adecuadas, pudiera vivir para siempre.   Un ganador del Premio Nobel, el  Dr Linus Pauling, explicó que los tejidos corporales  del hombre experimentan reemplazo y, teóricamente, deberían continuar haciendo eso para siempre. El bioquímico William Beck también  hizo esta  observación: "No  veo razón para  que  la muerte  en  la  naturaleza de  las  cosas,  tenga que  ser inevitable".  Sin  embargo a  pesar de  estar hechos  de este  modo, los hombres continúan envejeciendo y  muriendo.  ¿Por  qué?  La  Palabra de Dios, la Biblia, nos da la respuesta que satisface. ("La verdad que lleva a vida eterna", pág 27-28) 

Análisis: 

Los TJ aducen (Lc 3;38): "...hijo  de Set, hijo de  Adam, hijo de Dios", así como (Dt  3;4):  "¡El es  la  Roca,  Sus  obras  son perfectas! y (Gn  1;26-27): "Díjose entonces Dios: 'Hagamos al hombre a nuestra imagen y a nuestra semejanza...'. Y creo Dios al hombre a  imagen suya, a imagen  de Dios lo creo", para demostrar que Adán era perfecto. 

Ya que en toda su literatura los TJ equiparan la perfección -que según ellos tenía Adán- con  la de Jesucristo, sería  preciso que aclarasen  que entienden por "perfección" para ver si realmente debe aceptarse así. Porque realmente los tres versículos que aducen no creo que demuestren esta equiparación tan importante para los TJ.

Para comprender  el verdadero sentido y alcance de  este atributo hay que tener  en cuenta la noción de perfección  y los diferentes modos con que un ser puede ser perfecto. 

La palabra "perfección" viene del verbo latino "perficere" (hacer hasta  el fin,  hacer completamente,  terminar, acabar),  de donde sale "perfectum" (= perfecto, lo que está terminado, acabado) y "perfectio" (= perfección, cualidad de  perfecto).  Una  cosa se dice perfecta  cuando tiene todo el  ser, toda la realidad  que le conviene según su naturaleza. 

Diferentes modos de perfección:

Como la perfección coincide con la realidad actual, habrá tantos modos de perfección cuantas maneras distintas haya de estar en acto. Un ser puede estar en acto principalmente de dos maneras: 

a) En cuanto al mismo ser, cuando está totalmente terminado o desarrollado  según  su  naturaleza. (Por ejemplo: la  semilla convertida ya en árbol). 

b)   En cuanto a los accidentes cuando alcanza la perfección  accidental que le conviene según su naturaleza y suelen tener los otros seres perfectos de su misma especie. (Por ejemplo: la conveniente estatura, salud, hermosura, etc.

Realmente  Dios ha  de ser  perfecto y  además en  grado infinito. Porque un ser es tanto más perfecto cuanto menos tiene de potencia y  más de acto. Porque  la potencia  es capacidad  para adquirir alguna perfección, mientras que el acto consiste en la posesión real de esa misma perfección.  De donde se deduce, ya sin más, que Dios, Acto purísimo sin sombra de potencia alguna, tiene que ser forzosamente perfectísimo; mientras que  todos  los demás seres -mezcla de potencia  y de  acto- son  esencialmente perfectibles, pero no absolutamente perfectos. Lo que les quede de potencia eso les falta de perfección. En la Biblia hay infinidad de textos alusivos a la perfección infinita de Dios: (Lv 11;44) (Dt 31;3-4) (Sl 93;9) (Ecl 43;29) (Is 6;3) (Is 40;17-18) (Mt 5;48) 
  
La semejanza no es otra cosa  que la conveniencia o conformidad de dos o más cosas en alguna forma o perfección. Y así, procediendo de mayor a menor semejanza, pueden distinguirse las siguientes cuatro clases: individual, específica, genérica y analógica.

a) Semejanza individual:  es la que existe entre  dos seres o cosas que no  solamente pertenecen a una  misma especie, sino que presentan  incluso características accidentales del todo semejantes. (Por ejemplo:  la semejanza  entre dos  hombres  negros)

b) Semejanza específica: es la que existe entre  dos seres o cosas pertenecientes a una misma  especie,  pero  con características accidentales diferentes. (Por  ejemplo; entre un hombre blanco y otro negro)

c) Semejanza genérica:  es la que afecta a dos  seres o cosas que coinciden únicamente en el  género, pero no en la especie (Por ejemplo: Entre un hombre y un  animal,  o entre  dos animales de distinta especie).

d) Semejanza analógica: es la  que existe entre dos cosas que no coinciden ni en la  especie  ni  en  el  género,  sino únicamente en una  razón generalísima común o  en cuanto que ambas cosas son seres.  (Por ejemplo: un hombre y una piedra)

Como Dios es el primer Agente productor de todo cuanto existe, hay que concluir que  en todas  las cosas  creadas hay  una huella  o semejanza de Dios. 

Por eso dice Dios al crear al hombre: "Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza" (Gn 1;26) 

Las criaturas son semejantes a Dios; pero no genérica ni específicamente, sino  sólo   analógicamente  y   con  distancia infinita.

Pero aún aquí en esta semejanza analógica entre Dios y las criaturas, podríamos distinguir tres grados fundamentales "in crescendo" de semejanza  analógica.

a) Las  criaturas irracionales.  Participan de  la perfección divina únicamente en cuanto que tienen ser.

b) Las criaturas racionales. En cuanto dotadas de inteligencia y voluntad

c) Las almas en gracia (y los ángeles del cielo). En cuanto que están unidas a Dios mediante una  participación física y formal de la misma naturaleza divina, que eso exactamente es la gracia 

Nótese, sin  embargo, que aunque  las criaturas sean  semejantes a Dios en el sentido que acabamos  de explicar, de ninguna manera se puede decir que Dios sea semejante a las criaturas.