s/TJ:
Fue hacia el final del sexto día creativo cuando Dios hizo al
hombre... Dios creó a Adán a
su imagen y semejanza. Por
lo tanto Adán tenía, no
sólo un organismo perfecto,
sino también la inclinación
para hacer lo
correcto.
Sólo como resultado de su pecado adquirió su prole otra tendencia (Gn 1;26) (Gn 2;7) ("De paraíso perdido a paraíso recobrado", pág 18) ("¡Despertad!" del 22.1.68, pág 28)
Sólo como resultado de su pecado adquirió su prole otra tendencia (Gn 1;26) (Gn 2;7) ("De paraíso perdido a paraíso recobrado", pág 18) ("¡Despertad!" del 22.1.68, pág 28)
Juntos tenían la perspectiva de vivir eternamente en la tierra (Gn 2;15-17) (Gn 2;21-24). Dios después de haber creado a la
primera pareja humana, la colocó en un paraíso terrestre. El quería que ellos disfrutaran de la vida en la Tierra para siempre. Su propósito para ellos era que
extendieran por toda la Tierra el paraíso que tenían. Sus instrucciones a ellos lo muestran: "Sean fructíferos y háganse
muchos y llenen la tierra y sojúzguenla" (Gn 1;28). Sí, Dios se proponía que con el tiempo la Tierra entera llegara a estar bajo el control de una familia humana justa, todos los miembros de la cual vivieran juntos en paz y felicidad. ("Usted
puede vivir...", pág 18)
Diferente a lo que había hecho
con los animales, Dios no
fijó un límite a la vida de Adán. El
y su esposa podían continuar viviendo en su hogar paradisíaco para siempre, y sus cuerpos nunca se gastarían ni se pondrían viejos... puesto que eran perfectos, nunca se enfermarían ni sufrirían dolor... ("De
paraíso perdido a paraíso recobrado", pág 26)
Repasando su obra creativa, Dios
correctamente declaró que todo era "muy bueno" (Gn 1;28-31). Esto significa que Adán y Eva fueron creados perfectos, sin defecto en mente o en cuerpo (Dt 32;4) (Pr 10;22). Tenían la
perspectiva de vivir para siempre. Es
interesante el hecho de que los científicos modernos saben que el cuerpo humano
continuamente se renueva. Y dicen que, en medio de las
condiciones adecuadas, pudiera vivir para siempre. Un ganador del Premio Nobel, el Dr Linus Pauling, explicó que los
tejidos corporales del
hombre experimentan reemplazo y, teóricamente, deberían continuar haciendo eso para siempre. El bioquímico William Beck también hizo esta observación: "No veo razón para que la muerte en la naturaleza de las cosas, tenga que ser inevitable". Sin embargo a pesar de estar hechos de este modo, los hombres continúan envejeciendo
y muriendo. ¿Por qué? La Palabra de Dios, la Biblia, nos da la
respuesta que satisface. ("La verdad que lleva a vida eterna", pág
27-28)
Análisis:
Los TJ aducen (Lc
3;38): "...hijo de
Set, hijo de Adam, hijo de
Dios", así como (Dt 3;4): "¡El es la Roca, Sus obras son perfectas!" y (Gn 1;26-27): "Díjose entonces Dios: 'Hagamos al hombre a nuestra imagen y a
nuestra semejanza...'. Y
creo Dios al hombre a imagen
suya, a imagen de Dios lo
creo", para demostrar
que Adán era perfecto.
Ya que
en toda su literatura los
TJ equiparan la perfección
-que según ellos tenía
Adán- con la de Jesucristo,
sería preciso que
aclarasen que
entienden por
"perfección" para
ver si realmente debe aceptarse así. Porque realmente los tres versículos que aducen no creo que demuestren esta equiparación tan importante para los TJ.
Para
comprender el verdadero sentido y alcance de este atributo hay que tener en cuenta la noción de
perfección y los diferentes
modos con que un ser puede ser perfecto.
La palabra
"perfección" viene del
verbo latino "perficere" (hacer hasta el fin, hacer completamente, terminar, acabar), de donde sale "perfectum" (=
perfecto, lo que está
terminado, acabado) y "perfectio" (= perfección, cualidad de perfecto). Una cosa se dice perfecta cuando tiene todo el ser, toda la realidad que le conviene según su naturaleza.
Diferentes
modos de perfección:
Como la
perfección coincide con la
realidad actual, habrá
tantos modos de perfección
cuantas maneras
distintas haya de estar en acto. Un ser puede estar en acto
principalmente de dos maneras:
a) En cuanto al mismo ser, cuando está totalmente terminado o desarrollado según su naturaleza. (Por ejemplo: la semilla convertida ya en árbol).
b) En cuanto a los accidentes cuando alcanza la perfección
accidental que le conviene según su naturaleza y suelen tener los otros
seres perfectos de su misma especie. (Por
ejemplo: la conveniente estatura,
salud, hermosura, etc.
Realmente Dios ha de ser perfecto y además en grado infinito. Porque un ser es tanto
más perfecto cuanto menos tiene de potencia y más de acto. Porque la potencia es capacidad para adquirir alguna perfección,
mientras que el acto consiste en la posesión real de esa misma
perfección. De donde se deduce, ya sin más, que Dios, Acto purísimo sin sombra de potencia alguna, tiene que ser forzosamente
perfectísimo; mientras que todos los demás seres -mezcla de potencia y de acto- son esencialmente perfectibles, pero no
absolutamente perfectos. Lo que les quede de potencia eso les falta de perfección. En la Biblia hay infinidad de textos alusivos a la perfección
infinita de Dios: (Lv
11;44) (Dt 31;3-4) (Sl 93;9) (Ecl 43;29) (Is 6;3) (Is 40;17-18) (Mt 5;48)
La semejanza
no es otra cosa que la
conveniencia o conformidad de dos o más cosas en alguna forma o perfección. Y así, procediendo de mayor a menor semejanza, pueden distinguirse las siguientes cuatro clases:
individual, específica, genérica y analógica.
a) Semejanza individual: es la que existe entre dos seres o cosas que no solamente pertenecen a una misma especie, sino que
presentan incluso
características accidentales del todo semejantes. (Por ejemplo: la semejanza entre dos hombres negros)
b) Semejanza específica: es la que existe entre dos seres o
cosas pertenecientes a una misma especie, pero con características
accidentales diferentes. (Por ejemplo; entre un hombre blanco y otro
negro)
c) Semejanza genérica: es la que afecta a dos seres o cosas que coinciden únicamente en el género, pero no en la
especie (Por ejemplo: Entre un hombre y un animal, o entre dos animales de distinta especie).
d) Semejanza analógica: es la que existe entre dos cosas que
no coinciden ni en la especie ni en el género, sino únicamente en una razón generalísima común o en cuanto que ambas cosas son
seres. (Por ejemplo: un
hombre y una piedra)
Como Dios es
el primer Agente productor de todo cuanto existe, hay que concluir
que en todas las cosas creadas hay una huella o semejanza de Dios.
Por eso dice
Dios al crear al hombre: "Hagamos al hombre a nuestra imagen y
semejanza" (Gn 1;26)
Las criaturas son semejantes a Dios; pero no genérica ni específicamente, sino sólo analógicamente y con distancia infinita.
Pero aún aquí en esta semejanza analógica entre Dios y las
criaturas, podríamos distinguir tres
grados fundamentales "in crescendo" de semejanza analógica.
a) Las criaturas irracionales. Participan de la perfección divina únicamente en
cuanto que tienen ser.
b) Las criaturas racionales. En cuanto dotadas de inteligencia y voluntad
c) Las almas en gracia (y los ángeles
del cielo). En cuanto que
están unidas a Dios
mediante una participación
física y formal de la misma naturaleza divina,
que eso exactamente es la gracia