jueves, 17 de abril de 2014

¿QUÉ ES EL REINO DE DIOS? (Estudio resumen)

s/TJ:

El Reino de Dios es un gobierno

El Reino de Dios es un gobierno con gobernantes, autoridad y súbditos.

Para que entiendas lo que es un reino, primero debes saber lo que es un rey. Un rey es un hombre que gobierna sobre un territorio. El territorio del Reino de Dios abarca toda la Tierra. Cuando venga el Reino de Dios, todos en la Tierra disfrutaremos de las  cosas buenas que hará ese gobierno.

El mensaje sobre este gobierno, es el mensaje principal de la Biblia. El Reino de Dios constituyó el tema central del mensaje de Jesús, como lo ilustra el hecho de que se encuentren más de ciento cuarenta referencias a él en la Biblia.  (Lc 4;43) (Lc 8;1)

Establecido por Dios no por el hombre

Algunos creen que los hombres establecerán el Reino de Dios en la tierra ya sea convirtiendo a otros a su religión o buscando juntos la paz y la hermandad mundial. Pero Dios es quien establece el Reino, no el hombre.

Gobierno que está bajo el mando de un rey: Jesucristo

Puesto que todo gobierno necesita un dirigente, Jehová Dios ha nombrado a su Hijo, Jesucristo, como Rey de su Reino. No se ha nombrado por votación popular, sino que es Dios mismo quien lo ha elegido. Y Jesús indicó que Dios lo seleccionó a él para este puesto (Sl 2;6-8) (Sl 9;6-7) (2 Sm 7:12-14) (D­n 7:13, 14) (Mt 26:63, 64) (Mt 28;18) (1Tim 6;14,15) (Lc 1;30-33) (Is 11;2-4) (Hb 4;15) (Hb 5;8) (Is 9;6,7)

Jesús es un rey excepcional, porque nunca morirá. La Biblia dice que en comparación con los reyes humanos, él es “el único que tiene inmortalidad, que mora en luz inaccesible (1Tim 6;16). De manera que todas las cosas buenas que haga serán permanentes. Y sin duda hará muchas.

Así pues, cuando Jesús declaró que él era ese Mesías,  se identificó como el Rey nombrado por Dios. (Jn 4:25, 26).

Por esta razón, en va­rias ocasiones usó la expresión "mi reino" (Jn 18:36) (Lc 1;30-33).

El Hijo de Dios es el mejor rey porque es bondadoso, siempre obra con justicia y tiene el poder para ayudar a la gente. (Mt 11;28-30)

El Reino de Dios es eterno

Como bien sabía Jesús, la Biblia predijo que el Mesías prometido sería el gobernante de un reino eterno (2Sam 7;12-14) (Dn 7;13,14) (Mt 26;63,64) (Sl 89;35-37) (Jer 23;5) (2Pe 1;11) (Ap 11;15) (Lc 1;32,33).

El Reino de Dios es celestial, no terrestre

Sin embargo Jesucristo no sería un rey terrenal, sentado en un trono material como lo hizo su antepasado David. No, pero después de probarse digno de ser rey manteniendo su integridad a la soberanía de Dios hasta la muerte, Dios lo levantó de la muerte para que gobernara desde los cielos (Sl 2;6-8) (Sl 110;1,2) (Hb 10;12,13). Por lo tanto, el Reino de Dios gobierna desde el cielo.

Puesto que es celestial, el reino de Dios no tiene relaciones con los gobiernos políticos de este mundo. Jesús, explícitamente le dijo a Poncio Pilato: “Mi reino no es parte de este mundo. Si mi reino fuera parte de este mundo, mis servidores habrían peleado para que yo no fuera entregado a los judíos. Pero como es el caso, mi reino no es de esta fuente” (Jn 18;36)  Jesús contestó así porque su reino no sería terrestre. El gobernaría desde el cielo, no como hombre desde algún trono en la Tierra.

Es evidente que debe ser un reino celestial, pues Jesús, en su ministerio terrenal, lo llamó en repetidas ocasiones "el reino de los cielos" (Mt 4;17) (Mt 5;3, 10, 19, 20) (Mt 26;64) (2Tim 4;18) (Mt 13;44).(1Cor 15;50)
Tras ser resucitado, Jesús ascendió a los cielos, pero no comenzó a reinar de inmediato.  (Hb 10;12-13) (Hech 2;33).

Otras personas gobernarán con  Jesucristo

Aunque Jesucristo es el gobernante principal en el reino de Dios, no gobernará solo, sino acompañado de otros reyes. Por eso, se escogen, hasta nuestros días, personas de entre la humanidad para unirse a él en el reino celestial de su Padre  (Jn 14;2,3) (Lc  22;28-­30) (2Tim 2;12) (2Tim 4;18) (Ap 20;6) (Ap 5;10)

No obstante, Jesús indicó que habría solamente un número limitado de escogidos. Al tratarse de un grupo limitado, se refi­rió a ellos como "rebaño pequeño". Y expli­có: "Su Padre ha aprobado darles el reino" (Lc 12:32).

El último libro de la Biblia indica que, en total, sólo serán 144.000 los elegi­dos para este honor  (Ap  5;9, 10) (Ap 14;1-3,4).

Jesús se refiere a los llamados a estar con él en gloria celestial (o sea, los 144.000) como “mis hermanos”.

Es para ellos que Jesús hace preparativos en el cielo (Jn 14;1-3) (2Pe 1;4, 10)

Al igual que Jesús, estas personas van al cielo tras morir y reciben un cuerpo espiritual. (Jn 14; 1-3) (1 Cor 15;42-45) (Ap 3;21) (2Tim 2;11,12)

Carne y sangre no pueden heredar el Reino de Dios (1Cor 15;50)

El apóstol Pablo escribió a este grupo selecto: “Dios los eligió a ustedes…A este mismo destino los llamó él mediante las buenas nuevas que nosotros declaramos, con el propósito de adquirir la gloria de Nuestro Señor Jesucristo “ (2Tes 2;13,14)

El apóstol Pedro describe a esta clase que tiene esperanza celestial como “los escogidos según la presciencia de Dios el Padre”, y los estimula así: “Dios… según su gran misericordia nos dio un nuevo nacimiento a una esperanza viva mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, a una herencia incorruptible e incontaminada e inmarcesible. Está reservada en los cielos para ustedes” (1Pe 1;1-4)

Así, pues, no todo seguidor de Cristo alcanzará el cielo. Comparativamente ha­blando, solo un número pequeño de huma­nos será levantado de la muerte como cria­turas espíritus, heredando inmortalidad, el no poder morir, y con el gran galardón de ver a Jehová Dios "tal como él es." (1 Juan 3:2)  ¡Qué privilegio para los que tienen la esperanza terrestre de vida eter­na el servir en la obra del Reino en la Tierra hoy día junto con el pequeño nú­mero que queda de los que han sido esco­gidos para ser "herederos del reino" en los cielos ! (Sant. 2:5).

Sólo estos 144.000 irán al cielo. Ni Abraham, ni David, ni Moisés ascendieron al cielo ni esperaban alcanzar el cielo (Jn 3;13) (Hech 2;34).
       
“Además, ningún hombre ha ascendido al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre.” (Jn 3;13 NM). “De hecho David no ascendió a los cielos” (Hech 2;34).  Estos versículos no nos hablan del deseo o de la esperanza de los patriarcas o de los antepasados de Cristo, simplemente nos dicen que en el momento en que nos encontramos de la narración evangélica, nadie había ascendido al cielo ya que los patriarcas y David  “habían muerto antes de que Jesús abriera el camino a la vida celestial”,  como acertadamente explica (La Atalaya de 1/6/1968, pág 351)

Jesucristo y los 144.000 gobernarán el cielo y también la Tierra

El Reino de Dios es un gobierno real que regirá sobre toda la Tierra (Ap 5;9,10) (Ap 11;15) (Ap 14;1) (Sl 72;8)(Dn 7;14).

Los seres humanos no pueden ni  traer el Reino de Dios ni entorpecer su funcionamiento, pues el Reino gobernará la Tierra desde el cielo (Mt 4;17) (Dn 2;44)

“¿No saben ustedes que juzgaremos a ángeles?” (1Cor 6;2-3) (Ap 21; 2-4) (Ef 1; 19-21)

¿Cuándo comienza su reinado?.  Jesús fue coronado en 1914 iniciándose un singular periodo de tiempo al que denominó su “presencia” y que la Biblia reconoce como “los últimos días”.  El comienzo de su reinado señala el momento del fin del mundo. Jesús poco después de ser coronado, echó a Satanás  y sus demonios del cielo y los arrojó a la Tierra

Jesucristo tuvo que esperar a la diestra de Dios desde su ascensión a los cielos hasta que éste le diera la autoridad para gobernar. (Dn 7;13-14) “..Hasta que coloque a tus enemigos como banquillo para tus pies” (Hech 2;32-34)(Hb 10;12,13)

El gobierno del Reino de Dios  se establecerá “en los días de aquellos reyes”, es decir, mientras aún existan otros reinos o gobiernos (Dn 2;44)

Jesús enseñó que el comienzo de su reinado coincidiría con el inicio de un singular período de tiempo al que denominó su "presencia" y que,  por otra parte, señalaría el fin del mundo.

Jesucristo, ante una pregunta de sus apóstoles: ¿Qué señal habrá de tu venida, y del fin del mundo? Explica lo que sucederá precisamente antes del fin de este mundo. En todo el mundo ocurrirán grandes desastres —como guerras, hambrunas, terremotos y epidemias— y habrá un incremento de la delincuencia (Mateo 24:3, 7-12; Lucas 21: 10, 11). Estos y otros sucesos predichos por Jesús se hicieron especialmente patentes a partir de 1914, año en que estalló la I Guerra Mundial. ¿Qué indica esto? Que en esta fecha, Jesús ya es Rey en los cielos y comenzó a reinar iniciando el período conocido como “Los últimos días” ya que preceden al hecho del fin del mundo.

El ver la “señal” no significaría, pues, que Cristo estaría por venir, sino que ya habría regresado y estaría presente, Significaría que ya habría empezado a gobernar invisiblemente como rey celestial y que pronto pondría fin a sus enemigos (Ap 12;7-12) (Sl 110; 1,2)

Y es que Jesús, poco después de ser coronado, echó a Satanás  y sus demonios del cielo y los arrojó a la Tierra (Ap 12;7-10,12). (Satanás y sus demonios estaban en el cielo desde que se rebelaron contra Dios hasta este momento de la historia, lo que quiere decir que hasta este momento no se hacía en el cielo la voluntad de Dios.  Por eso las  criaturas  del cielo y los ángeles fieles se alegran pues ya reina entre ellos una paz y alegría total)

Desde entonces, los problemas en el mundo han ido de mal en peor. Las guerras, los terremotos, las enfermedades, el hambre y la maldad de hoy cumplen una profecía que señala que a este mundo le queda poco tiempo (2Tim 3; 1-5)

Por otra parte, durante el siglo XIX, un grupo de estudiantes sinceros de la Biblia calculó que el periodo de espera terminaría en 1914. Los sucesos mundiales que han tenido lugar desde 1914 confirman que el cálculo de aquellos estudiantes de la Biblia era correcto. El cumplimiento de las profecías bíblicas muestra que en 1914 Jehová hizo rey a Cristo y el Reino celestial de Dios comenzó a gobernar.

Juan contempló en una visión al “Cordero (Jesucristo) de pie sobre el monte Sión (su puesto de rey en el cielo), y con él ciento cuarenta y cuatro mil que tienen escritos en sus frentes el nombre de él y el nombre de su Padre”.

Por lo tanto estamos viviendo en el “corto espacio de tiempo” que le queda a Satanás  (Ap 12;12) (Sl 110;2) y asimismo en el período denominado en la Biblia “Los últimos días” (2Tim 3;1-5) (2Pe 3; 3-4)

Desaparecerán las religiones falsas de la faz de la Tierra

Las religiones falsas quedarán expuestas como lo que son; creaciones del diablo, Y todas desaparecerán de la faz de la Tierra, al igual que el fanatismo religioso y el derramamiento de sangre. Así, quienes aman al “Dios vivo y verdadero” podrán adorarlo con “una fe” y “con espíritu y con verdad”. ¡Por fin habrá paz y unidad! (1Tes 1;9) (Ef 4;5) (Jn 4;23)

Los “últimos días” llegarán a su fin: La “gran tribulación” que conducirá al “Armagedón”. El Reino de Dios logrará reemplazar a todos los gobiernos humanos, destruyendo a este mundo malvado

Los “últimos días” culminarán en los que Jesús llamó la “gran tribulación” (Mt 24;21). La tribulación será grande en el sentido de que tendrán lugar calamidades sin precedentes, las cuales conducirán a “la guerra del gran día del Dios el Todopoderoso”, conocida por muchos como “Armagedón” (Ap 16;14,16).

El Reino de Dios triturará y pondrá fin a todas las gobernaciones inicuas de la Tierra que están bajo el control satánico (Ap 20;6) (1Jn 5;19). Pero los que practican el mal serán destruidos en el Armagedón, la guerra de Dios (Sl 37;10). Jesucristo,  tomará el lugar de los líderes actuales (Mt 6;9,10) y el Reino de Dios subsistirá hasta tiempos indefinidos (Dn 2;44). En efecto, habrá una guerra entre el Reino de Dios y los reinos de este mundo y el Reino de Dios resultará vencedor.

El Reino jamás será sustituido por ningún gobierno humano, pues es “el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo”. De modo que la paz está garantizada (2Pe 1;11).

Los demonios será atados y arrojados a un “abismo”

Desaparecerá toda influencia diabólica y los demonios será atados y arrojados a un “abismo”, un estado de completa inactividad. No podrán seguir controlando a los humanos. ¡Qué agradable será vivir en un mundo libre de la influencia de Satanás y sus espíritus malvados! (Ap 20;2,3)

“Una gran muchedumbre” sobrevivirá a “la gran tribulación” y vivirá en un mundo nuevo lleno de paz, aquí en la Tierra.

La Tierra llegará a ser un glorioso lugar de habitación para los obedientes de todas las naciones, tribus y lenguas.

Serán borrados de la faz de la Tierra quienes cometen maldades (Mateo 25:31-34, 46). Entonces terminarán de una vez para siempre la crueldad y la corrupción. Como indicó Jesús, en el mun­do solo habrá personas "de genio apacible", justas, compasivas, "de corazón puro" y pa­cíficas (Mateo 5:5-9).

La Palabra de Dios asegura que una incontable “gran muchedumbre” sobrevivirá a “la gran tribulación” y morará en un nuevo mundo justo. (Ap 7;9,10,14) (2Pe 3;13). Sus miembros le atribuirán su salvación a Jesucristo, “el cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (Jn 1;29)

Jesucristo claramente indica que una grande multitud de personas que amparan a sus “hermanos” (los “144.000) perseguidos  y cooperan con ellos sería debidamente remunerada (Mt 25;40) ¿Cómo? Teniendo el privilegio de vivir en la Tierra cuando el reino celestial de Dios extienda a la humanidad las bendiciones bosquejadas en (Ap 21;1-4) Así, tal como Adán y Eva gozaron de bendiciones del paraíso aquí en la Tierra antes de su desobediencia, los amoroso apoyadores de Cristo y de sus hermanos espirituales disfrutarán de paz y felicidad en el paraíso terrestre restaurado.(Sl 37;11) (Prov 2;21,22).

En el transcurso de mil años, el Reino de Dios irá transformando la Tierra en un paraíso, logrando que la voluntad de Dios se haga tanto en la Tierra como en el Cielo.

La voluntad de Dios ya se está hacien­do en el cielo y, mediante el Reino, se cum­plirá también en la Tierra. Para lograrlo, este gobierno –el Reino de Dios- realizará cambios radicales en el planeta (Mt 6;9,10)

La educación divina producirá grandes beneficios: En el nuevo mundo, “la tierra ciertamente estará llena del conocimiento de Jehová” (Is 11;9). Esta educación de parte del Creador incluirá instrucciones para vivir en armonía con el prójimo y la naturaleza (Is 48;17)

Este reino celestial de Dios se asegurará de que la voluntad de Dios se realice en la Tierra, igual que se está realizando en los cielos (Mt 6;9,10)

Gracias al Reino, todas las personas llegarán  a respetar y honrar el nombre de Jehová

Bajo  el Reino de Dios, los súbditos terrenales del Reino vivirán en un paraíso y tendrán paz y seguridad y prosperidad (Sl 46;9) (Is 35;1) (Miq 4;4) (Sl 72;7,8) (Is 11;6-9) (Sl 37;11,29). Cuando un condenado a muerte le pidió a Jesús: "Acuérdate de mí cuando en­tres en tu reino", él le aseguró: "Verdadera­mente te digo hoy: Estarás conmigo en el Paraíso" (Lucas 23:42, 43). En efecto, el Reino de Dios hará de la Tierra un paraíso como el que existió en el jardín de Edén.

Nuestros seres queridos resucitarán (Jn 11;1,5) (Jn 11;39-44) (Jn 5;28-29)

Las enfermedades y la muerte desaparecerán (Is 33;24) ( Ap 21;4)

Incluso se revertirá el proceso de envejecimiento: “Que su carne se haga más fresca que en la juventud; que vuelva a los días de su vigor juvenil” (Job 33;25)

Bajo el mandato de Cristo desaparecerán las injusticias. Jesús sabe leer los corazones y podrá distinguir entre los justos y los malvados. Quienes no quieran dejar sus malos caminos no podrán vivir en el nuevo mundo de Dios (Sl 37;9,10) (Is 11;3,4) (Is 65;20) (Mt 9;4)

Bajo la dirección de Jesucristo los seres humanos serán perfectos. Ya no habrá más sufrimiento, pues “Dios mismo estará con ellos” y borrará “toda lágrima de sus ojos”. Pronto la imperfección y el sufrimiento será cosas del pasado. Todo lo que ha causado tanto sufrimiento a la humanidad será eliminado (Ap 21;5). “Los justos mismos poseerán la tierra, y residirán para siempre sobre ella” (Sl 37;29)
       
Teniendo en cuenta que “Personas que se esfuerzan por hacer lo correcto sufren bajo presión de inicuos” (Asegúrense…, pág 260), si en los mil años que durará el juicio pueden haber inicuos, quiere decir que personas justas sufrirán por ello en contra de lo que TJ aseguran

Finalmente, Jesús devolverá el Reino a su Padre

Finalmente, Jesús devolverá el Reino a su Padre (1Cor 15;24-26) (Sl 37;10,11,29)

Referencias:

¡Despertad! de 8 de septiembre de 1967
¡Despertad! de 22 de julio de 1968
La Atalaya del 1 de abril de 2010, págs: 8 - 10
La Atalaya de 1 de octubre de 2010, págs 24 - 25
La Atalaya de 1 de julio de 2011, págs 16 - 17
¡Despertad! de julio de 2013, págs 14 - 15
La Atalaya de 1 de septiembre de 2013, págs 6 - 7
¿Qué enseña realmente la Biblia?, capítulo 8
Asegúrense de todas las cosas, págs 402 - 408
Usted puede vivir para siempre en el paraíso en la Tierra, capítulo 13

Otros puntos de interés de las Sagradas Escrituras:

“El Reino de Dios está en medio de vosotros” (Lc 17;21) Se refiere a que Jesús, quien sería rey de este Reino, estaba literalmente entre ellos.

Sigan, pues, buscando primero el reino” (Mt 6;33) (Mt 13;44) (Lc 12;31)0

Todos los que quieran disfrutar de las bendiciones del Reino deben seguir a su Rey, Jesús (Lc 21; 7,10,11,31,34,35)


El Reino de Dios es para los que le aman (Sant 2;5)(Sant 1;12)



Análisis:



El análisis de los distintos aspectos de este resumen se pueden leer en los diversos temas que se contienen en las etiquetas "Reino de Dios" o "Reino de los cielos".