s/TJ:
El Reino de Dios es un gobierno
Para que entiendas lo que es un reino,
primero debes saber lo que es un rey. Un rey es un hombre que gobierna sobre un
territorio. El territorio del Reino de Dios abarca toda la Tierra. Cuando venga
el Reino de Dios, todos en la Tierra disfrutaremos de las cosas buenas que hará ese gobierno.
El mensaje sobre este gobierno, es el
mensaje principal de la Biblia. El Reino de Dios constituyó el tema central
del mensaje de Jesús, como lo ilustra el hecho de que se encuentren más de
ciento cuarenta referencias a él en la Biblia.
(Lc 4;43) (Lc 8;1)
Establecido por Dios no por el hombre
Algunos creen que los hombres establecerán
el Reino de Dios en la tierra ya sea convirtiendo a otros a su religión o
buscando juntos la paz y la hermandad mundial. Pero Dios es quien establece el
Reino, no el hombre.
Gobierno que está bajo el mando de un rey: Jesucristo
Puesto que todo gobierno necesita un dirigente, Jehová Dios ha
nombrado a su Hijo, Jesucristo, como Rey de su Reino. No se ha nombrado por
votación popular, sino que es Dios mismo quien lo ha elegido. Y Jesús indicó que Dios lo seleccionó a él para este puesto (Sl 2;6-8) (Sl 9;6-7) (2 Sm 7:12-14) (Dn 7:13, 14) (Mt 26:63, 64) (Mt 28;18) (1Tim
6;14,15) (Lc 1;30-33) (Is 11;2-4) (Hb 4;15) (Hb 5;8) (Is 9;6,7)
Jesús es un rey excepcional, porque nunca
morirá. La Biblia dice que en comparación con los reyes humanos, él es “el
único que tiene inmortalidad, que mora en luz inaccesible (1Tim 6;16). De
manera que todas las cosas buenas que haga serán permanentes. Y sin duda hará
muchas.
Así pues, cuando Jesús declaró que él era ese
Mesías, se identificó como el Rey nombrado
por Dios. (Jn 4:25,
26).
Por esta razón, en varias ocasiones
usó la expresión "mi reino" (Jn 18:36) (Lc 1;30-33).
El Hijo de Dios es el mejor rey porque es bondadoso, siempre
obra con justicia y tiene el poder para ayudar a la gente. (Mt 11;28-30)
El Reino de
Dios es eterno
Como bien sabía
Jesús, la Biblia predijo que el Mesías prometido sería el gobernante de un reino
eterno (2Sam 7;12-14) (Dn 7;13,14) (Mt 26;63,64) (Sl 89;35-37) (Jer 23;5) (2Pe
1;11) (Ap 11;15) (Lc 1;32,33).
El Reino de Dios es celestial, no terrestre
Sin embargo Jesucristo no sería un
rey terrenal, sentado en un trono material como lo hizo su antepasado David.
No, pero después de probarse digno de ser rey manteniendo su integridad a la
soberanía de Dios hasta la muerte, Dios lo levantó de la muerte para que
gobernara desde los cielos (Sl 2;6-8) (Sl 110;1,2) (Hb 10;12,13). Por lo tanto,
el Reino de Dios gobierna desde el cielo.
Puesto que es celestial, el reino de Dios no tiene relaciones
con los gobiernos políticos de este mundo. Jesús, explícitamente le dijo a Poncio
Pilato: “Mi reino no es parte de este mundo. Si mi reino fuera parte de este
mundo, mis servidores habrían peleado para que yo no fuera entregado a los
judíos. Pero como es el caso, mi reino no es de esta fuente” (Jn 18;36) Jesús contestó así porque su reino no sería
terrestre. El gobernaría desde el cielo, no como hombre desde algún trono en la
Tierra.
Es evidente que debe ser un reino celestial, pues Jesús, en su
ministerio terrenal, lo llamó en repetidas ocasiones "el reino de los cielos"
(Mt 4;17) (Mt 5;3, 10, 19, 20) (Mt 26;64) (2Tim 4;18) (Mt 13;44).(1Cor 15;50)
Tras ser resucitado, Jesús ascendió a los cielos, pero no
comenzó a reinar de inmediato. (Hb
10;12-13) (Hech 2;33).
Otras personas gobernarán con Jesucristo
Aunque Jesucristo es el gobernante
principal en el reino de Dios, no gobernará solo, sino acompañado de otros
reyes. Por eso, se escogen, hasta nuestros días, personas de entre la humanidad
para unirse a él en el reino celestial de su Padre (Jn 14;2,3) (Lc 22;28-30) (2Tim 2;12) (2Tim 4;18) (Ap 20;6) (Ap
5;10)
No obstante, Jesús indicó que habría
solamente un número limitado de escogidos. Al tratarse de un grupo limitado, se
refirió a ellos como "rebaño pequeño". Y explicó: "Su
Padre ha aprobado darles el reino" (Lc 12:32).
El último libro de la Biblia indica que, en
total, sólo serán 144.000 los elegidos para este honor (Ap 5;9,
10) (Ap 14;1-3,4).
Jesús se refiere a los llamados a estar con
él en gloria celestial (o sea, los 144.000) como “mis hermanos”.
Es para ellos que Jesús hace preparativos
en el cielo (Jn 14;1-3) (2Pe 1;4, 10)
Al igual que Jesús, estas personas van al
cielo tras morir y reciben un cuerpo espiritual. (Jn 14; 1-3) (1 Cor 15;42-45)
(Ap 3;21) (2Tim 2;11,12)
Carne y sangre no pueden heredar el Reino
de Dios (1Cor 15;50)
El apóstol Pablo escribió a este grupo
selecto: “Dios los eligió a ustedes…A este mismo destino los llamó él mediante
las buenas nuevas que nosotros declaramos, con el propósito de adquirir la
gloria de Nuestro Señor Jesucristo “ (2Tes 2;13,14)
El apóstol Pedro describe a esta clase que
tiene esperanza celestial como “los escogidos según la presciencia de Dios el
Padre”, y los estimula así: “Dios… según su gran misericordia nos dio un nuevo
nacimiento a una esperanza viva mediante la resurrección de Jesucristo de entre
los muertos, a una herencia incorruptible e incontaminada e inmarcesible. Está
reservada en los cielos para ustedes” (1Pe 1;1-4)
Así, pues, no todo seguidor de Cristo
alcanzará el cielo. Comparativamente hablando, solo un número pequeño de humanos
será levantado de la muerte como criaturas espíritus, heredando inmortalidad,
el no poder morir, y con el gran galardón de ver a Jehová Dios "tal como
él es." (1 Juan 3:2) ¡Qué
privilegio para los que tienen la esperanza terrestre de vida eterna el servir
en la obra del Reino en la Tierra hoy día junto con el pequeño número que
queda de los que han sido escogidos para ser "herederos del reino"
en los cielos ! (Sant. 2:5).
Sólo estos 144.000 irán al cielo. Ni
Abraham, ni David, ni Moisés ascendieron al cielo ni esperaban alcanzar el
cielo (Jn 3;13) (Hech 2;34).
“Además, ningún
hombre ha ascendido al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del
hombre.” (Jn 3;13 NM). “De hecho David no ascendió a los cielos” (Hech
2;34). Estos versículos no nos hablan
del deseo o de la esperanza de los patriarcas o de los antepasados de Cristo,
simplemente nos dicen que en el momento en que nos encontramos de la narración
evangélica, nadie había ascendido al cielo ya que los patriarcas y David “habían muerto antes de que Jesús abriera el
camino a la vida celestial”, como
acertadamente explica (La Atalaya de 1/6/1968, pág 351)
Jesucristo y los 144.000 gobernarán el cielo y también la
Tierra
El Reino de Dios
es un gobierno real que regirá sobre toda la Tierra (Ap 5;9,10) (Ap 11;15) (Ap
14;1) (Sl 72;8)(Dn 7;14).
Los seres
humanos no pueden ni traer el Reino de
Dios ni entorpecer su funcionamiento, pues el Reino gobernará la Tierra desde
el cielo (Mt 4;17) (Dn 2;44)
“¿No saben
ustedes que juzgaremos a ángeles?” (1Cor 6;2-3) (Ap 21; 2-4) (Ef 1; 19-21)
¿Cuándo comienza su reinado?. Jesús fue coronado en 1914 iniciándose un
singular periodo de tiempo al que denominó su “presencia” y que la Biblia
reconoce como “los últimos días”. El
comienzo de su reinado señala el momento del fin del mundo. Jesús
poco después de ser coronado, echó a Satanás
y sus demonios del cielo y los arrojó a la Tierra
Jesucristo tuvo que esperar a la diestra de Dios desde su
ascensión a los cielos hasta que éste le diera la autoridad para gobernar. (Dn
7;13-14) “..Hasta que coloque a tus enemigos como banquillo para tus pies”
(Hech 2;32-34)(Hb 10;12,13)
El gobierno del Reino de Dios
se establecerá “en los días de aquellos reyes”, es decir, mientras aún
existan otros reinos o gobiernos (Dn 2;44)
Jesús enseñó que el comienzo de su
reinado coincidiría con el inicio de un singular período de tiempo al que denominó su
"presencia" y que, por otra
parte, señalaría el fin del mundo.
Jesucristo, ante una pregunta de sus
apóstoles: ¿Qué señal habrá de tu venida, y del fin del mundo? Explica lo que
sucederá precisamente antes del fin de este mundo. En todo el mundo
ocurrirán grandes desastres —como guerras, hambrunas, terremotos y epidemias— y habrá
un incremento de la delincuencia (Mateo 24:3, 7-12; Lucas 21: 10, 11). Estos y
otros sucesos predichos por Jesús se hicieron especialmente patentes a partir de 1914,
año en que estalló la I Guerra Mundial. ¿Qué indica esto? Que en esta fecha, Jesús ya es
Rey en los cielos
y comenzó a reinar iniciando el período conocido como “Los últimos días” ya que
preceden al hecho del fin del mundo.
El ver la “señal” no significaría, pues, que
Cristo estaría por venir, sino que ya habría regresado y estaría presente,
Significaría que ya habría empezado a gobernar invisiblemente como rey
celestial y que pronto pondría fin a sus enemigos (Ap 12;7-12) (Sl 110; 1,2)
Y es que Jesús, poco después de ser
coronado, echó a Satanás y sus demonios
del cielo y los arrojó a la Tierra (Ap 12;7-10,12). (Satanás y sus demonios
estaban en el cielo desde que se rebelaron contra Dios hasta este momento de la
historia, lo que quiere decir que hasta este momento no se hacía en el cielo la
voluntad de Dios. Por eso las criaturas
del cielo y los ángeles fieles se alegran pues ya reina entre ellos una
paz y alegría total)
Desde entonces, los problemas en el mundo
han ido de mal en peor. Las guerras, los terremotos, las enfermedades, el
hambre y la maldad de hoy cumplen una profecía que señala que a este mundo le
queda poco tiempo (2Tim 3; 1-5)
Por otra parte, durante el siglo XIX, un
grupo de estudiantes sinceros de la Biblia calculó que el periodo de espera
terminaría en 1914. Los sucesos mundiales que han tenido lugar desde 1914
confirman que el cálculo de aquellos estudiantes de la Biblia era correcto. El
cumplimiento de las profecías bíblicas muestra que en 1914 Jehová hizo rey a
Cristo y el Reino celestial de Dios comenzó a gobernar.
Juan contempló en una visión al “Cordero
(Jesucristo) de pie sobre el monte Sión (su puesto de rey en el cielo), y con
él ciento cuarenta y cuatro mil que tienen escritos en sus frentes el nombre de
él y el nombre de su Padre”.
Por lo tanto
estamos viviendo en el “corto espacio de tiempo” que le queda a Satanás (Ap 12;12) (Sl 110;2) y asimismo en el
período denominado en la Biblia “Los últimos días” (2Tim 3;1-5) (2Pe 3; 3-4)
Desaparecerán las religiones falsas de la faz de la
Tierra
Las religiones falsas quedarán
expuestas como lo que son; creaciones del diablo, Y todas desaparecerán de la
faz de la Tierra, al igual que el fanatismo religioso y el derramamiento de
sangre. Así, quienes aman al “Dios vivo y verdadero” podrán adorarlo con “una
fe” y “con espíritu y con verdad”. ¡Por fin habrá paz y unidad! (1Tes 1;9) (Ef
4;5) (Jn 4;23)
Los “últimos días” llegarán a su fin: La “gran
tribulación” que conducirá al “Armagedón”. El Reino de Dios logrará reemplazar
a todos los gobiernos humanos, destruyendo a este mundo malvado
Los “últimos
días” culminarán en los que Jesús llamó la “gran tribulación” (Mt 24;21). La
tribulación será grande en el sentido de que tendrán lugar calamidades sin
precedentes, las cuales conducirán a “la guerra del gran día del Dios el
Todopoderoso”, conocida por muchos como “Armagedón” (Ap 16;14,16).
El Reino de Dios triturará y pondrá
fin a todas las gobernaciones inicuas de la Tierra que están bajo el control
satánico (Ap 20;6) (1Jn 5;19). Pero los que practican el mal serán destruidos
en el Armagedón, la guerra de Dios (Sl 37;10). Jesucristo, tomará el lugar de los líderes actuales (Mt
6;9,10) y el Reino de Dios subsistirá hasta tiempos indefinidos (Dn 2;44). En
efecto, habrá una guerra entre el Reino de Dios y los reinos de este mundo y el
Reino de Dios resultará vencedor.
El Reino jamás será sustituido por ningún
gobierno humano, pues es “el reino eterno de nuestro Señor y Salvador
Jesucristo”. De modo que la paz está garantizada (2Pe 1;11).
Los demonios será atados y arrojados a un “abismo”
Desaparecerá toda influencia
diabólica y los demonios será atados y arrojados a un “abismo”, un estado de
completa inactividad. No podrán seguir controlando a los humanos. ¡Qué
agradable será vivir en un mundo libre de la influencia de Satanás y sus
espíritus malvados! (Ap 20;2,3)
“Una gran muchedumbre” sobrevivirá a “la gran
tribulación” y vivirá en un mundo nuevo lleno de paz, aquí en la Tierra.
La Tierra llegará a ser un glorioso lugar
de habitación para los obedientes de todas las naciones, tribus y lenguas.
Serán borrados de
la faz de la Tierra
quienes cometen maldades (Mateo 25:31-34, 46). Entonces terminarán de una vez para
siempre la crueldad y la corrupción. Como indicó Jesús, en el mundo solo habrá
personas "de genio apacible", justas, compasivas, "de corazón
puro" y pacíficas (Mateo 5:5-9).
La Palabra de
Dios asegura que una incontable “gran muchedumbre” sobrevivirá a “la gran
tribulación” y morará en un nuevo mundo justo. (Ap 7;9,10,14) (2Pe 3;13). Sus
miembros le atribuirán su salvación a Jesucristo, “el cordero de Dios que quita
el pecado del mundo” (Jn 1;29)
Jesucristo claramente indica que una grande
multitud de personas que amparan a sus “hermanos” (los “144.000)
perseguidos y cooperan con ellos sería
debidamente remunerada (Mt 25;40) ¿Cómo? Teniendo el privilegio de vivir en la
Tierra cuando el reino celestial de Dios extienda a la humanidad las
bendiciones bosquejadas en (Ap 21;1-4) Así, tal como Adán y Eva gozaron de
bendiciones del paraíso aquí en la Tierra antes de su desobediencia, los
amoroso apoyadores de Cristo y de sus hermanos espirituales disfrutarán de paz
y felicidad en el paraíso terrestre restaurado.(Sl 37;11) (Prov 2;21,22).
En el transcurso de mil años, el Reino de Dios irá
transformando la Tierra en un paraíso, logrando que la voluntad de Dios se haga
tanto en la Tierra como en el Cielo.
La voluntad de Dios ya se está haciendo en el cielo y,
mediante el Reino, se cumplirá
también en la Tierra. Para lograrlo, este
gobierno –el Reino de Dios- realizará cambios radicales en el planeta (Mt 6;9,10)
La educación divina producirá grandes
beneficios: En el nuevo mundo, “la tierra ciertamente estará llena del
conocimiento de Jehová” (Is 11;9). Esta educación de parte del Creador incluirá
instrucciones para vivir en armonía con el prójimo y la naturaleza (Is 48;17)
Este reino celestial de Dios se asegurará de que la voluntad de
Dios se realice en la Tierra, igual que se está realizando en los cielos (Mt
6;9,10)
Gracias al Reino, todas las personas llegarán a respetar y honrar el nombre de Jehová
Bajo el Reino de Dios,
los súbditos terrenales del Reino vivirán en un paraíso y tendrán paz y
seguridad y prosperidad (Sl 46;9) (Is 35;1) (Miq 4;4) (Sl 72;7,8) (Is 11;6-9)
(Sl 37;11,29). Cuando un condenado a muerte le pidió a Jesús:
"Acuérdate de mí cuando entres en tu reino", él le aseguró:
"Verdaderamente te digo hoy: Estarás conmigo en el Paraíso"
(Lucas 23:42, 43). En efecto, el Reino de Dios hará de la Tierra un paraíso como el que
existió en el jardín de Edén.
Nuestros seres queridos resucitarán (Jn 11;1,5) (Jn 11;39-44)
(Jn 5;28-29)
Las enfermedades y la muerte desaparecerán (Is 33;24) ( Ap 21;4)
Incluso se revertirá el proceso de envejecimiento: “Que su carne
se haga más fresca que en la juventud; que vuelva a los días de su vigor
juvenil” (Job 33;25)
Bajo el mandato de Cristo desaparecerán las injusticias. Jesús
sabe leer los corazones y podrá distinguir entre los justos y los malvados.
Quienes no quieran dejar sus malos caminos no podrán vivir en el nuevo mundo de
Dios (Sl 37;9,10) (Is 11;3,4) (Is 65;20) (Mt 9;4)
Bajo la dirección de Jesucristo los
seres humanos serán perfectos. Ya no habrá más sufrimiento, pues “Dios mismo
estará con ellos” y borrará “toda lágrima de sus ojos”. Pronto la imperfección
y el sufrimiento será cosas del pasado. Todo lo que ha causado tanto
sufrimiento a la humanidad será eliminado (Ap 21;5). “Los justos mismos
poseerán la tierra, y residirán para siempre sobre ella” (Sl 37;29)
Teniendo
en cuenta que “Personas que se esfuerzan por hacer lo correcto sufren bajo
presión de inicuos” (Asegúrense…, pág 260), si en los mil años que durará el
juicio pueden haber inicuos, quiere decir que personas justas sufrirán por ello
en contra de lo que TJ aseguran
Finalmente, Jesús devolverá el Reino a su Padre
Finalmente, Jesús devolverá el Reino
a su Padre (1Cor 15;24-26) (Sl 37;10,11,29)
Referencias:
¡Despertad! de 8
de septiembre de 1967
¡Despertad! de 22
de julio de 1968
La Atalaya del 1
de abril de 2010, págs: 8 - 10
La Atalaya de 1
de octubre de 2010, págs 24 - 25
La Atalaya de 1
de julio de 2011, págs 16 - 17
¡Despertad! de
julio de 2013, págs 14 - 15
La Atalaya de 1
de septiembre de 2013, págs 6 - 7
¿Qué enseña
realmente la Biblia?, capítulo 8
Asegúrense de
todas las cosas, págs 402 - 408
Usted puede vivir
para siempre en el paraíso en la Tierra, capítulo 13
Otros puntos de interés de las Sagradas
Escrituras:
“El Reino de Dios está en medio de vosotros”
(Lc 17;21) Se refiere a que Jesús, quien sería rey de este Reino, estaba
literalmente entre ellos.
Sigan, pues, buscando primero el reino” (Mt
6;33) (Mt 13;44) (Lc 12;31)0
Todos los que quieran disfrutar de las
bendiciones del Reino deben seguir a su Rey, Jesús (Lc 21; 7,10,11,31,34,35)
El Reino de Dios es para los que le aman
(Sant 2;5)(Sant 1;12)
Análisis:
El análisis de los distintos aspectos de este resumen se pueden leer en los diversos temas que se contienen en las etiquetas "Reino de Dios" o "Reino de los cielos".