domingo, 28 de septiembre de 2014

CRISTO FUE OFRECIDO UNA VEZ PARA SIEMPRE

s/TJ: 
" así como  les  está reservado   los hombres  morir  una vez  para siempre,  pero después  de esto  un juicio,  así también  el Cristo  fue ofrecido una vez  para siempre para cargar con los  pecados de muchos…”  (Hb 9;27-28a) (NM)
Análisis: 
 por cuanto  a los  hombres,  les está  establecido morir  una vez  y después  de esto  un  juicio,  así también  Cristo,  después de  haberse ofrecido una  sola vez  para tomar  sobre sí los  pecados de  todos… (Traducción de Hb 9;27-28ª según NC) El versículo 28a indica claramente que se hace referencia a la única muerte  del hombre: "Así también Cristo, después de haberse ofrecido una sola vez para tomar sobre sí  los pecados de todos...."  (Hb 9;27-28a) (Rm 8;3) (2Cor 5;21) (Gl 3;13) (1Pe 3;18) 
Claro que los TJ traducen la continuación (v28) de la siguiente manera: "Así también  el Cristo fue ofrecido una vez para siempre para cargar con  los pecados de muchos" Añadiendo, de nuevo, el "para siempre" para justificar el primero que han añadido  en el versículo anterior (v27).  
Pero el contexto, desde el (v23)  lo que nos está diciendo es de que bastó  que Cristo ofreciera  su sacrificio  una sola vez, no como el sumo sacerdote judío,  que había  de hacerlo cada año (v 25,26). Claro que este sacrificio, por tanto, era  para siempre (Hb 9;12).  Pero en el pasaje  que estamos tratando y su contexto, se dice que si por hipótesis, la eficacia expiatoria del sacrificio de Cristo  hubiese  sido limitada,  habría tenido  que entregar su vida no una vez, sino tantas cuantas los pecados de la humanidad superaran  esta eficacia  a comenzar desde  el principio del mundo;  y sabemos que Cristo  sólo una vez, en  la plenitud de los  tiempos  se ha  manifestado  para  abolir  el pecado por  su sacrificio (v26) (Gl 4;4).  Y tratando de recalcar todavía más que la muerte de Cristo no debía suceder más que una vez, establece la siguiente comparación: al igual que  los hombres sólo  mueren una vez, y después el juicio, así también Cristo sólo entrego su vida una vez, y después la segunda  venida, aunque no para ser juzgado, como los hombres, sino para juzgar.
Por lo tanto, en este pasaje  no está haciendo énfasis en el "para siempre" del  sacrificio de Cristo, sino  en el "una vez". Y por esto hace la  comparación, en este caso, con la  muerte del hombre que sólo muere una vez. 
s/TJ: 
Pues, hasta  Cristo murió una vez  para siempre respecto a  pecados, un justo por  los injustos, para conducir  a ustedes a Dios,  habiendo sido muerto en la carne, pero hecho vivo en el espíritu (NM)(1Pe 3;18). Porque también Cristo  murió una vez por los pecados,  el justo por los injustos, para  llevarnos a Dios.   Murió en la  carne pero volvió  a la vida por el Espíritu: (NC)  
Análisis: 
El sacrificio de Jesucristo es único porque es perfecto y de valor infinito  dando a  Dios ofendido, la satisfacción conveniente, a diferencia de  los sacrificios del Antiguo Testamento que por su imperfección  debían ser repetidos continuamente  (Hb 7;27)  (Hb 9;12) ( Hb 9;25-28) (Rom 6;9) (Hb 10;10)
Pedro llama  a Jesús "el justo". Es una  apelación que  los cristianos  adoptaron  -posiblemente  bajo la  influencia  de  (Is 53;11)- ya desde los primeros años de la Iglesia (Hech 3;14) (Hech 7;52) (Hech 22;14) 
La explicación de  "injusto" no puede ser la que  dan los TJ (Hech 24,15).  "Injustos" son todos los pecadores, y para ser pecador se ha de tener conciencia de pecado (Rm 2;12-16). Justamente todo lo contrario de  lo que enseñan  los TJ, para quienes  "injustos" son los que no tienen tal  conciencia porque no tienen el conocimiento necesario. 
El efecto de la muerte redentora del Señor fue el llevarnos a Dios, es decir,  acercarnos a Dios, del cual  nos habíamos alejado por el pecado (Ef 2;13) (Rom 5;2) 
Cristo murió en su carne mortal sobre el madero de la cruz, pero resucitó glorioso cuando su alma glorificada se unió a su cuerpo, al cual comunicó la gloria de  que ella estaba inundada. En esa misma alma humana, ya gloriosa, unida a la divinidad, pero separada del cuerpo muerto, que todavía seguía en  el sepulcro, Cristo descendió a  los infiernos a predicar la buena nueva de su resurrección.