s/TJ:
Morimos porque somos descendientes de Adán
“Por medio de un solo hombre el pecado entró en el mundo, y la muerte
mediante el pecado, y así la muerte se extendió a todos los hombres porque
todos habían pecado.” (Romanos 5:12.)
La desobediencia de Adán, su pecado, tuvo terribles consecuencias.
Para empezar, Adán perdió su vida, pero no una vida como la nuestra, de
70 u 80 años: perdió la oportunidad de vivir para siempre. Además de eso,
dejó de ser perfecto, por lo que todos sus hijos nacieron imperfectos.
De Adán, todos hemos heredado la
imperfección, es decir, la tendencia a pecar, y un cuerpo que con el tiempo
muere. Pablo describió muy bien nuestra situación con estas palabras: “Yo
soy carnal, vendido bajo el pecado. ¡Hombre desdichado que soy! ¿Quién me
librará del cuerpo que está padeciendo esta muerte?”. Él mismo respondió:
“¡Gracias a Dios mediante Jesucristo nuestro Señor!” (Romanos 7:14, 24, 25). (La Atalaya 1 de marzo de 2015, pág 5)
s/Análisis:
Los TJ nos enseñan que la imperfección consiste en
tener “tendencia a pecar”. La perfección, pues, deberá entenderse en el sentido
contrario “tendencia a no pecar”.
Profundizando en la doctrina de los TJ, conocemos
que según esta doctrina, tanto Adán como
Jesús fueron hombres perfectos. O sea, que tanto Adán como Jesús, poseían
“tendencia a no pecar”. Ahora bien, Adán en contra de esta tendencia innata,
haciendo uso de su libertad, quiso pecar, pecó y cambió su tendencia. Pasó a
tener “tendencia a pecar”, y además con el agravante de no disponer de posibilidad
de enmienda por lo que su condenación por Dios estaba asegurada. Esta tendencia
se la pasó a su descendencia.
Jesucristo, siguiendo, asimismo, su tendencia innata,
y siempre según los TJ, no quiso pecar jamás a pesar de su libertad que se lo
permitía, y por lo tanto siguió toda su vida dentro de la perfección
manteniéndose en su “tendencia a no pecar”.
Resumiendo. Adán y Jesús eran en principio igualmente
perfectos, o sea, con “tendencia a no pecar”, pero uno y otro poseían libertad
de decisión y, por tanto, si querían, podían pecar. Adán pecó y Jesús no pecó.
Y ya está, Esta es la doctrina sobre este tema de los TJ.
s/TJ:
Jesús pudo haber sido desleal ante las tentaciones del
diablo. Pero permaneció fiel, y dijo: "¡Vete, Satanás!. Porque
está escrito: “Es a Jehová tu Dios a quien tienes que adorar, y es sólo a él a
quien tienes que rendir servicio sagrado"'. (Mt 4;10). ("Debería
creer usted en la trinidad", pág 14 y 15)
s/Análisis:
Jesús sólo consentía la tentación externa por parte
del diablo o de los hombres. De hecho, a lo largo del Evangelio se habla en
alguna ocasión de que se le planteaban cuestiones "para tentarlo".
Para sernos ejemplo en todo, quiso ser tentado, y para vencer en singular
combate al tentador perpetuo de los hombres (Hb 2;17 y ss)
Está claro que para los TJ, Jesucristo, aun dentro de
su perfección podría haber pecado, pero no lo hizo. Por esto confiesan que estaba "libre de
condenación" cuando llegó a ser hombre perfecto. Pero podría haber pecado
-nos siguen enseñando- hasta que murió. También confiesan en ('La Atalaya' de 15.6.92, pág 6) que no
lo hizo entonces: "Para poder redimir a la humanidad, Jesús tuvo que
mantenerse sin tacha durante todo el tiempo en que estuvo en la Tierra. Lo
logró".
s/TJ:
También se halla apoyo para el nacimiento de Jesús de
una virgen en su impecabilidad. Debido a la transgresión de Adán "el
pecado entró en el mundo y a muerte por medio del pecado, y así la muerte se
extendió a todos los hombres porque todos habían pecado". Como declaró
Job: “¿Quién puede producir a alguien limpio de alguien inmundo?" ¡Nadie!.
Pero Jesús fue sin pecado. Pudo desafiar a sus opositores a probarlo culpable
de algún pecado. De él sus apóstoles escribieron que "él no cometió
pecado, ni en su boca se halló engaño” y que fue "sin engaño,
incontaminado, separado de los pecadores". Para que esto hubiera sido
cierto en cuanto a Jesús tuvo que haber tenido un Padre perfecto, no al
imperfecto José (Rm 5;12) (Jb 14;4) (1Pe 2;22) (Hb 7;26) (Jn 8;46)
Y fue absolutamente necesario, sí, imperativo, que
Jesús fuese inmaculado, porque él no vino, como él mismo confesó, "para
que se le sirviera, sino para servir y para dar su alma en rescate en cambio
por muchos". Nadie de la prole imperfecta de Adán podría hacer eso,
así como muestra el salmista en el (SI 49;7-8). ¡Cómo proclamó Juan
el Bautista, Jesús fue "el Cordero de Dios que quita el pecado del
mundo"! (Mt 2O;28) (Jn 1;29) (1Tim 2;5-6)" (“¡Despertad!”
de 8.5.68, pág 28)
Análisis:
En cambio aquí parece que los TJ quieren enseñarnos
que Jesús no podía pecar -en contra de lo que nos han dicho más arriba- ya que gozaba de "impecabilidad".
"Jesús fue sin pecado". Jesús fue "inmaculado". ¿Les
suena?. El pecado que había entrado en el mundo no podía afectar a Jesús, el
fue "incontaminado, separado de los pecadores".
En efecto, Jesucristo, por ser el Hijo de Dios era
inmune al pecado: (Jn 8;46) (2Cor 5;21) (Hb 4;15) (Jn 14;30) (1Pe 2;22) (1Jn
3;5).
De todas maneras creo que lo que los TJ quieren
decirnos es que Jesús nació incontaminado del pecado de Adán, o sea que si no
pecaba podía vivir eternamente en la Tierra, tal corno era Adán. Pero Jesús
quiso pagar el rescate por la humanidad, entregando su vida perfecta como
sacrificio voluntario. De este modo, como dicen los TJ, Jesús no tuvo ocasión
de gozar de su vida humana perfecta, pero Dios lo resucitó como criatura
espiritual ("Que Dieu..." pág 103-109).
Pero ahora se me ocurre una idea. Si Adán y Eva,
siendo perfectos, pecaron usando su voluntad individual y su selección
personal. ¿Por qué no van a pecar quienes habiendo llegado a ser perfectos como
Adán y Eva vayan a vivir eternamente en el Reino de Dios aquí en la Tierna? ¿Es
que dejarán de ser libres, y por tanto personas? ¿O es que serán unos hombres
superperfectos de los que se han olvidado hablarnos los TJ.
Yo creo que el error parte de la falsa perfección que
los TJ atribuyen a Adán y Eva. El que es perfecto no puede pecar, porque de tal
manera asimila la bondad que es imposible que su libre albedrío le lleve a
hacer el mal. En una palabra, el perfecto es bueno porque quiere y es imposible
que quiera ser malo, porque de tal manera le repugna el mal que no puede, de
ninguna manera, preferirlo al bien. Este era el caso de Jesús, pero
no el de Adán.
¿Dónde dice en la Biblia que Adán fue perfecto como lo
fue Jesús, o simplemente que fue perfecto? o ¿dónde dice que Jesús fue
perfecto como lo fue Adán? ¿Lo contesto yo?. En ninguna parte. (Véase el
paralelismo antitético entre Adán y Jesucristo en "Biblia Comentada VI, pág
292-298 y 444-445")