domingo, 9 de febrero de 2014

APARECEN EL SOL, LA LUNA Y LAS ESTRELLAS

s/TJ: 

Una objeción que frecuentemente se presenta  es que el relato de Génesis dice que Dios  produjo la luz en  el "día primero" pero que  no fue sino hasta el "día cuarto" que Dios hizo  el sol, la luna y las estrellas (Gn 1;3-5) (Gn 1;14-19), ¿cómo puede explicarse esto? ("¿Es la Biblia realmente la Palabra de Dios?", pág 20-21) 

Primero tenemos que conseguir el cuadro entero que allí se presenta.  Ni un "día" ni  el otro trata de la  creación misma del sol, la  luna y las estrellas. La  palabra hebrea  para  "hacer"  (asah)  que se  usa  con referencia al "cuarto día" no es  igual a la palabra para "crear" (bará) que se usa en los versículos (Gn  1;1) (Gn 1;21) y (Gn 1;27). En efecto, (Gn 1;1)  muestra que los  "cielos" que incluyen el  sol, la luna  y las estrellas -compare con  (Sl 8;3) (Sl 19;1-4)-, ya  estaban creados antes de que siquiera comenzara el "día primero".  Sin embargo, antes del "día primero" la  Tierra misma estaba en  oscuridad (Gn 1;2) ¿Cómo  podía ser esto, puesto  que el sol  estaba allí y  la tierra estaba  dando vueltas alrededor de él? ("¿Es la Biblia realmente la Palabra de Dios?", pág 21) 

Análisis: 

"Dijo luego Dios: 'Haya en el firmamento de  los cielos lumbreras para separar el día de la noche y servir de señales a estaciones, días y años;  y  luzcan  en el firmamento  de  los cielos, para alumbrar la  tierra'. Y así fue. Hizo Dios los dos grandes luminares, el mayor para presidir el día, y el menor para presidir la noche, y las  estrellas; y los puso en el firmamento de los cielos para alumbrar la tierra, y presidir el día y la noche, y separar la luz de las   tinieblas. Y vio Dios ser bueno, y hubo tarde y mañana, día cuarto". (Gn 1;14-19) (NC)

La descripción del  sagrado texto está calcada en las apariencias en  que se  fundaba  la  concepción de  los  antiguos sabios. El firmamento  era para  ellos sólido, y  en él  estaban fijos  los astros,  el sol,  la  luna  y las   estrellas. También según  las apariencias, son presentados el sol y la luna como los dos grandes luminares, ya que a simple vista parecen mayores que  las estrellas, las cuales, en realidad, son mucho mayores que el astro del día  y el  de la noche. Estos eran, para  los pueblos  de la antigüedad, sobre todo  para los caldeos y egipcios, otras tantas divinidades (Jr 19;13)  (Sof 1;5) (Jb 31;25 y ss). Para deshacer esta superstición,  el autor sagrado   señala los oficios  que Dios mismo asigna a los astros, todos en provecho del hombre: fijar las fechas del calendario  agrícola y religioso, iluminar  la tierra y presidir  el día  y la  noche (Sl  103;19) (Eclo  42;6) Todos  los astros han sido creados por Dios  (Dt 4;15-19) (Sl 148,3) (Sl 19;1 y ss)

En el  contexto de todo  este capítulo,  está claro que  cuando se dice  que "Hizo  Dios los  dos  grandes luminares,  el mayor  para presidir  el día,  y el   menor para presidir  la  noche, y las estrellas; y los puso en el  firmamento de los cielos para...", la Biblia nos está diciendo que Dios  creó, entonces el sol la luna y las  estrellas para  que  cumplieran determinadas misiones en  el firmamento. La propia redacción del texto no permite  la interpretación  de los  TJ que  considera creados  los astros  "al principio" y que ahora  lo único que se nos dice  es que pasaron a ser vistos desde la superficie de la tierra.

Creó" (en hebreo:  'bará'). Etimológicamente el verbo hebreo 'bará' significa cortar o construir  una cosa con un instrumento (Ez 23;47) (Ez 21;24) (Jos 17;15-18). En las formas 'kal' y 'niphal' sale  47 veces en la Sagrada Escritura y significa una acción especial de Dios, es decir, una  acción milagrosa o una acción que se ejecuta sin que esté señalada la materia sobre la cual se aplica. Por eso, antes que el verbo 'yazar' (formar) y 'asah' (hacer) es preferible 'barah', que expresa con  más propiedad la acción estrictamente creadora. Sin embargo, atendiendo solamente al vocablo, no  se puede deducir de  ahí que signifique la creación de la nada, porque ese mismo vocablo se usa muchas veces en la Biblia para significar la producción transformativa simplemente (Gn 1;27) (Gn 2;3) (Gn 5;2).

Pero hoy en día parece que los Tj han cambiado su argumentación y defendiendo aproximadamente el mismo hecho, o sea que aunque había luz difusa  sobre el  océano no  se veía el foco de  esa luz  y a partir del cuarto día se despejó  la incógnita (Ya hemos visto que primero defendían que hasta el cuarto día todo era oscuridad sobre el océano), ahora  parece que ya no discuten si  los astros fueron "creados" o "hechos" en el cuarto día, ahora dicen:

s/TJ: 

Anteriormente, en el primer día, se  usó la expresión: "Llegue a haber luz". La palabra hebrea que se usó allí para "luz" es 'ohr', que significa luz  en sentido general. Pero en  el cuarto día, la palabra hebrea cambia a 'ma.ohr', que significa la fuente de la  luz...  En el primer día, evidentemente la luz difusa penetró a través de las bandas o envolturas de nubosidad, pero un observador no podría haber  visto las fuentes de aquella luz debido a las capas de nubes que todavía envolvían la Tierra.  Ahora, en este día, parece que la situación cambió.

Puede ser que una atmósfera inicialmente  rica en dióxido (o bióxido) de carbono haya  causado un  clima caluroso por toda  la Tierra. Pero el lujuriante crecimiento de la vegetación durante los períodos de creación tercero  y cuarto absorbería parte de esta envoltura  de dióxido  de carbono  que retendría  el calor. A su  vez, la vegetación despediría oxigeno... un requisito para la vida animal (Sl 136;7-9)

Ahora bien,  si hubiera  habido un  observador terrestre,  éste pudiera haber discernido el Sol,  la Luna  y las  estrellas, que  'servirían de señales  y para estaciones  y para  días  y años'  (Gn  1;14), La  Luna indicaría el  paso de los meses  lunares, y el  Sol el paso de  los años solares.  Las estaciones  que ahora "llegaron a ser" en  este cuarto día indudablemente habrían sido mucho más benignas o templadas de lo que más tarde llegaron a ser (Gn 1;15) (Gn 8;20-22). ("La vida...¿cómo se presentó aquí?", pág 31-32) 

Análisis: 

A pesar del "lujuriante crecimiento de la vegetación durante los períodos de creación tercero y cuarto...", los TJ no nos dicen si siguen  aceptando  que no  llovió  hasta  el diluvio...  tal como afirman en anteriores publicaciones. Es posible que no sea así, porque en ("La vida... ¿cómo se  presentó aquí?",  pág 137-138  y 201-202) nos dicen que la lluvia era necesaria para la vida.

Tampoco  los TJ  nos explican,  hoy  día, como  hubiese llegado  a discernir, el Sol, la Luna y las estrellas un observador terrestre en el  cuarto día creativo si  todavía seguían las capas de nubes que envolvían la Tierra.  En ("La vida...¿cómo se presentó aquí?", pág 203)  explican el  diluvio universal, pero  no dicen  de donde salió tanta agua.  ¿Se sigue creyendo  en el dosel que se desplomó con ocasión del Diluvio?

s/TJ: 

La  Biblia no  declara que  era lo  que evitaba  que los  rayos del  sol llegaran a este planeta  en aquel tiempo.  Se sabe que  dentro de la Vía Láctea,  la galaxia en la cual funciona  nuestro  sistema solar,  hay regiones oscuras causadas por polvo  cósmico y quizás gases ("niebla del espacio") en las cuales sólo  los radiotelescopios pueden penetrar.  Sea cual fuere la causa  de la oscuridad que envolvía a  la Tierra antes del "día primero" o período preparatorio, en  ese "día" se removió la causa. Ahora, en  vez de estar en  oscuridad total, el planeta  girador siempre tenía  la mitad  bañada en  luz  mientras que  la otra  mitad estaba en oscuridad. ("¿Es la Biblia realmente la Palabra de Dios?", pág 21)

Esto no quiere decir que el sol,  la luna y las estrellas fueran creadas en este tiempo.  En vez de eso,  solamente se hizo que aparecieran en el espacio de aire sobre la superficie  de la tierra al brillar vagamente a través del dosel de agua. ("De paraíso perdido a paraíso recobrado", pág 13)

Entonces, ¿qué sucedió en el "día cuarto"? Recuerde que entre el "día primero”, el "día cuarto" un nuevo factor entró en el cuadro. Durante el segundo período creativo llegó a existir la "expansión" de atmósfera. El registro muestra que esta expansión, en la cual más tarde volarían criaturas aladas, fue el resultado de una división o separación de las aguas, de modo que ahora unas aguas estaban debajo y otras estaban sobre la expansión. Note que fue en esta expansión que 'llegó a haber' lumbreras en el "día cuarto" (Gn 1-16-8) (Gn 1,-20) ¿Cómo sucedió esto?  ("¿Es la Biblia realmente la Palabra de Dios?", pág 21 )

El hecho de que había 'aguas sobre la expansión' es evidentemente la clave para entender el asunto.  Probablemente estas aguas impedían la entrada de los rayos de luz a la expansión. De hecho el libro de Job al describir la formación de la Tierra, en cierto punto dice que la Tierra tenía "la nube por, su vestido y densas tinieblas por su pañal' (Jb 38;4-9)  ("¿Es la Biblia realmente la Palabra de Dios"?,  pág 22)


Por ejemplo, un planeta de nuestro sistema solar, Venus, está completamente cubierto por una capa ininterrumpida de nubes. Aun con sus poderosos telescopios, los astrónomos jamás han visto su superficie. Aunque el “pañal” de la Tierra quizás haya sido de composición diferente, la condición actual de Venus por lo menos ilustra lo que puede haber sido la condición de su planeta vecino la Tierra hasta el "día cuarto". ("¿Es la Biblia realmente la Palabra de Dios'?", pág 22)
  
Una cosa es segura: en ese cuarto período aconteció un cambio notable. No tenernos manera de saber exactamente que procesos estuvieron envueltos en ello. La Biblia no dice. Los científicos no nos pueden decir. Pero ahora evidentemente Dios hizo que el "pañal" que estaba bien arriba sobre la Tierra se hiciera translúcido, de modo que se dispersó la oscuridad que había debajo. Así, por la fuerza creativa de Dios, se "hizo" que el sol, la luna y las estrellas fueran visibles desde dentro de la atmósfera de la Tierra, "para brillar sobre la tierra" (Gn 1;15). El hombre, cuando fuera creado más tarde, podría así usar estos cuerpos celestes para medir el tiempo. Ahora, la salida y la puesta del sol suministrarían una demarcación entre el día y la noche. Las fases de la luna marcarían los meses. La posición del sol en el cielo, por el aparente movimiento hacia el sur o hacia el norte, marcaría las estaciones y años.  ("¿Es la Biblia realmente a Palabra de Dios?”, pág 22)
  
La atmósfera de la tierra se enrareció suficientemente para que el sol, la luna y las estrellas más brillantes se pudieran ver vagamente, como entre brumas, sobre la tierra seca.  ("De paraíso perdido a paraíso recobrado', pág 13)
  
Luz difusa alcanzó a la superficie para el tiempo que apareció la tierra seca y había empezado la vida vegetal... A medida que la atmósfera fue despejándose más... ("Base para creer en un Nuevo Mundo", pág 24)
  
Entonces Dios aclaró la atmósfera.  ("Cosas en las cuales es imposible que Dios mienta', pág 46)
  
El techo o dosel denso de vapor de agua se adelgazó y así introdujo zonas de clima estaciones moderadas y zonas climáticas...  pero con las zonas de clima cálido más cerca de los polos que ahora...   ("Bases para creer en un nuevo mundo', pág 27 y  24)
  
Pero puesto que los rayos de sol no podían caer directamente sobre la superficie de la tierra, no podían formar nubes de lluvia. Esto quiere decir que no caía ninguna lluvia sobre la tierra en ese tiempo -de hecho no lo hizo hasta el diluvio, 1650 años después- por eso Dios hacía que la vida vegetal fuera regada por medio de una neblina o vapor de agua que subía de la tierra (Gn 2;5-6). ("Santificado sea tu nombre”, pág 56)
  
Noe advirtió a la gente sobre el juicio inminente del Señor contra el pecado que prevalecía en la tierra. No hicieron caso de su advertencia. Nunca había llovido sobre la tierra (Gn 2;5-6) y no le era difícil a Satanás inducir a la gente a que creyese que nunca llovería (Gn 2;5-6)("Liberación" pág 46)
  
Después  del  diluvio,  y por  esta razón,  resultaron  las  presentes  estaciones rigurosas...  Sin que hubiese un dosel que estorbara, la luz del sol fue más fuerte y causó mayores diferencias de temperatura entre los polos y el ecuador...   Después del diluvio, más rayos cósmicos alcanzarían la tierra. Parece ser que ésta es la razón...  del aumento en las variedades de plantas y animales.   ("Bases para creer en un nuevo mundo”, pág 27 y 28)

Análisis: 

Los TJ nos enseñan, en el párrafo anterior, que debido a que los rayos del sol no podían caer directamente sobre la superficie de la tierra no se formaban nubes y, por tanto, no había llovido sobre la tierra hasta el diluvio... lo que quiere decir que ésta era la situación ideal creada -en principio- para siempre por Dios, a fin de que el hombre disfrutara del clima más idóneo para su felicidad...

Esta claro que -s/TJ- si el hombre no hubiese pecado, el dosel de agua que según hemos visto envolvía la tierra antes de] diluvio, no se hubiese precipitado sobre la Tierra, ya que cuando creó al hombre "Dios no tuvo razón para examinar el futuro sospechosamente para determinar que haría el hombre, ni fue necesario que Dios examinase el futuro a fin  de prepararse para alguna eventualidad" ("¡Despertad!" de 22.1.689 pág 28). Por tanto, en las previsiones de Dios no entraba ni la lluvia, ni la evaporación.

En el párrafo ("Usted puede vivir..." pág 38), sin embargo, nos dicen, que "el ciclo del agua: evaporación, lluvia, ríos, etc. que -s/TJ- empezó a operar después del Diluvio, es parte de la gran obra creadora de Dios a fin de suministrar al hombre aquello que le es necesario". Y en ('La Atalaya' de 1.1.93, pág 3) se nos dice "... En la creación ... Dios ... abasteció la Tierra con un sinnúmero de minerales valiosos: Sobre todo, proveyó agua en abundancia, que más tarde se    convertiría en componente fundamental y sostén de toda la vida terrestre".

A parte de encontrarnos ante otra de las tantas contradicciones doctrinales de los TJ, hemos de decir que en las condiciones paradisíacas que nos pintan los TJ no sería posible la vida, de ninguna de las Maneras.

Una pregunta, ¿Está previsto en la Nueva Tierra que predican los TJ que de nuevo un dosel de agua, o de vapor de agua, circunde Ia Tierra, a fin de que las condiciones sean las mismas que Dios tenía previsto inicialmente?

(Gn 2;4b) dice: "Al tiempo de hacer Yavé Elohim los cielos y la tierra, no había aún arbusto alguno en el campo, ni germinaba la tierra hierbas, por no haber todavía llovido Yavé Elohim sobre  la tierra ni haber todavía hombre que la labrase...". La Biblia es clara. Habían dos motivos esenciales por los que la tierra no germinaba plantas: falta de lluvia y no había el hombre. Lo primero debió empezar pronto... en ninguna parte dice la Biblia que no había llovido hasta el Diluvio... ¡esto es imposible!.  El hombre fue creado en el sexto día.

Los TJ deben fijarse que en este pasaje se dice: 'Al tiempo de hacer Yavé Elohim los cielos y la tierra, no había aún arbusto alguno en el campo, ni germinaba la tierra hierbas,...' Si son dos etapas distintas, la creación de los cielos y la tierra y lo que ahora se está desarrollando a lo largo de los seis días creativos, esta frase no puede entenderse ...

s/TJ: 

¡Una mirada a los cielos estrellados ciertamente nos informa acerca de la grandeza y el tremendo poder de Dios! (SI 8;3,4) (ls 40;26). Entonces considere a la tierra. Dios la colocó en los cielos de modo que reciba precisamente la cantidad correcta de calor y luz del sol. Y considere el ciclo del agua. La lluvia cae para regar la tierra. El agua corre a los rías, los cuales fluyen a los mares. El sol hace que el agua suba de los mares como vapor, que cae corno lluvia para regar la tierra de nuevo (Ecltes 1;7) ¡Son muchísimos los maravillosos ciclos que Dios ha puesto en funcionamiento para suministrar alimento, abrigo y todas las cosas que necesitan el hombre y los animales! Todas estas cosas nos dicen que Dios es de gran sabiduría y que es muy generoso y se interesa en sus creaciones (Pr 3;19,20) (Sl 104;13-15, 24, 25)  ("Usted puede vivir ..., pág 38)

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