CREACIÓN DE LOS PECES Y LAS AVES
s/TJ:
"Dijo
luego Dios: 'Hiervan de animales las aguas y vuelen sobre la tierra las aves
bajo el firmamento de los cielos'. Y así
fue.
Y creó Dios los grandes monstruos del agua y todos los animales que bullen en ella, según su especie, y todas las aves aladas, según su especie. Y vio Dios ser bueno, y los bendijo diciendo: 'Procread y multiplicaos, y henchid las aguas del mar, y multiplíquense sobre la tierra las aves'. Y hubo tarde y mañana, día quinto". (Gn 1; 20-23)
Y creó Dios los grandes monstruos del agua y todos los animales que bullen en ella, según su especie, y todas las aves aladas, según su especie. Y vio Dios ser bueno, y los bendijo diciendo: 'Procread y multiplicaos, y henchid las aguas del mar, y multiplíquense sobre la tierra las aves'. Y hubo tarde y mañana, día quinto". (Gn 1; 20-23)
La tierra estaba ahora lista para
recibir las primera clases de vida animal, las primeras
almas terrestres... estas almas aparecieron durante el quinto día
creativo, cuando Dios hizo los animales del
agua y los pájaros... Como a
las plantas, a cada animal viviente se
le dio el poder de reproducirse "según su
género". Así, al pasar el tiempo, llegó a haber tantas
criaturas del mar que no podían contarse, como las arenas de
la playa. Los pájaros también se hicieron
inmensos y llenaron los bosques (Gn 1;20-21). ("De paraíso
perdido a paraíso recobrado", pág 14)
Tanto los
"animales del agua" como los pájaros, vivían únicamente de
la vegetación... incluso los que ahora comen carne...
y así lo estuvieron haciendo durante 1.656
años. Después del Diluvio pasaron al
régimen alimenticio actual (Gn 1;30). ("Base para... " pág 16
y 17)("La Atalaya" de 1.7.62, pág 413)
Después de
mencionar la producción de la vegetación y el hacer visibles los
cuerpos celestes, el relato de génesis describe
la creación de las criaturas marinas, los pájaros y los
animales terrestres en los "días" quinto y sexto (Gn
1;20-25)
Aunque la
Biblia permite miles de años para estos "días" creativos, esto no
satisfará a algunas personas. Estas han leído
declaraciones hechas por geólogos y otros
en el sentido de que la
vida terrestre, tanto vegetal como animal, ha estado en
existencia por centenares de millones
de años. ¿Qué se puede decir
acerca de esto? ¿Cuál es el llamado
"registro de las rocas" que
supuestamente prueba esta alegación? La persona
media, al leer un libro sobre geología, puede quedar
desconcertada o hasta impresionada por
términos extraños tales como cámbrico, devónico
y carbonífero. Quizás no se dé cuenta de que
estos períodos llamados así, tal como los
otros a que hacen referencia los geólogos, son
básicamente el producto de interpretaciones humanas... ("¿Es la
Biblia realmente la Palabra de Dios?", pág 25 y 26)
Cuando uno se
encara a un cuadro geológico de los períodos de tiempo de la
Tierra uno pudiera pensar que los geólogos
encuentran un registro como ése en casi cualquier
lugar en que caven a suficiente profundidad. ¿Es así? ¡De
ningún modo!... Puesto que los geólogos nunca han hallado una
serie completa, es obvio que ellos decidieron el
orden en el cual colocar las rocas que
se recogieron de muchos lugares, y que también
asignaron el tiempo que mejor les pareció permitir
para cada período. Por lo tanto, los millones de
años que se supone que cada uno de esos
períodos geológicos abarca
son cifras arbitrarias de los geólogos.
¿Cómo las determinaron? Primariamente
por el período de tiempo que
calcularon que sería necesario para amoldarse
a la teoría de la evolución. ("¿Es
la Biblia realmente la Palabra de Dios?", pág 26 y 27)
No obstante,
recientemente, los geólogos afirman que nuevos métodos de
fechar confirman sus cálculos de millones de años para ciertos
períodos geológicos. En estos métodos se usan
ciertos elementos tales como el radiocarbono, el potasio radiactivo, uranio y torio, que emiten
partículas radiactivas. Los científicos miden la
cantidad de materia radiactiva y el producto que resulta
de su "degeneración" o pérdida de
radiactividad. Entonces comparan esto con
lo que se cree que es su
proporción de "degeneración". Suponiendo
que nada haya perturbado a esta sustancia desde que fue formada
y que la proporción de "degeneración" haya sido
siempre constante, usan esta información para calcular la
edad de la sustancia en la
cual se halla el material
radiactivo. ¿Cuánta confianza se
puede depositar en tales "relojes" radiactivos? ("¿Es
la Biblia realmente la Palabra de Dios?", pág 27)
Para medir el
tiempo debe haber un punto de comienzo, un "punto
cero" desde el cual el reloj empiece a medir...
¿Pueden los científicos determinar este punto clave? Allan
Sandage dice: No. ¿Por qué?
"Porque ningún astrofísico estuvo presente cuando fueron
creados".
Y Melvin
A. Cook, profesor de metalurgia, declara:
"Desgraciadamente, uno sólo puede suponer estas concentraciones (de materiales
radiactivos), y los resultados en edades
obtenidos así no pueden ser mejores que en esta suposición" ("Prehistory
and Earth Models", pág 24) Note, por otra parte, lo que
el libro ("How Old Is the Earth", de 1959, pág 105)
dice sobre las medidas de tiempo por degeneración
radiactiva: "El obstáculo que hay en el método es
la falta de distribución general de minerales
radiactivos y el hecho de que estos minerales radiactivos
han sufrido tan gran cantidad de daño por radiación que
frecuentemente muestran edades que no concuerdan". No
sorprende, entonces, que el método de fechar
por degeneración radiactiva haya producido resultados erróneos...
hasta de miles de años. ¿Es base sólida para dudar
de la exactitud del relato del Génesis un
método de fechar que puede tener errores de
miles de años y que comienza
con suposiciones? ¿Estaría usted dispuesto a
cifrar confianza en un reloj si usted no estuviera
seguro de que hubiera sudo puesto en hora a la hora correcta y si
usted supiera que tenía el engranaje dañado? ("¿Es la Biblia
realmente la Palabra de Dios?", pág 28 y 29)
Es interesante
notar que se llama "almas vivientes" a las
criaturas no humanas con las cuales las aguas
habían de enjambrar. Este término también aplicaría a la
"criaturas volátiles" (que vuelan) por encima de la tierra
sobre la faz de la expansión". Y también abarcaría las formas
de vida marina y aérea, tales como los monstruos marinos, cuyos
fósiles los científicos han hallado en tiempos recientes. ("La
vida...¿cómo se presentó aquí?", pág 32)
En cuanto a la creación de los animales del agua y del aire, el autor sagrado los divide, según una observación vulgar, también en tres categorías: primero, los monstruos del agua, como el cocodrilo y el hipopótamo, que abundan en el río y canales de Egipto; viene luego la multitud innumerable de los peces, que más o menos viven en el agua, y , finalmente, los animales que vuelan por el aire sin distinción de clases. Los paganos adoraban en Astarté, Cibeles y otras divinidades, con la fertilidad de la tierra, la fecundidad de los animales, que son una parte importante de la riqueza del hombre; aquí se atribuye a Dios la creación de ellos y la fecundidad con que se multiplican.