sábado, 21 de junio de 2014

LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ CONMEMORAN LA MUERTE DEL SEÑOR

LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ CONMEMORAN LA MUERTE DEL SEÑOR
s/TJ: 
La Eucaristía es una ceremonia que celebran muchas personas de todo el mundo —varias veces al año, todas las semanas o hasta diariamente—. Aun así, se la llama “misterio de la fe”, y un buen número de los que participan en ella reconocen que no la entienden. Se la considera sagrada y hasta milagrosa.
Esta ceremonia recibe el nombre de sacramento de la eucaristía: la parte de la misa católica en la que el sacerdote bendice el pan y el vino e invita a los asistentes a recibir a Cristo en la sagrada comunión. En una exhortación que dirigió a los católicos, el papa Benedicto XVI dijo que este sacramento es “el compendio y la suma de nuestra fe”. No hace mucho, la Iglesia celebró el Año de la Eucaristía como parte de una iniciativa para “despertar y acrecentar en los creyentes la fe eucarística”.
Hasta a los católicos que tienen serias dudas sobre su religión, este rito les parece muy importante. Por ejemplo, en un ensayo publicado hace unos meses en la revista Time, una joven católica progresista escribió: “Por mucho que discrepemos de las doctrinas de la Iglesia Católica, seguimos aferrándonos a algo de la fe católica que realmente nos une: nuestra devoción a la eucaristía”.
Pero ¿qué es en definitiva la eucaristía? ¿Tienen que celebrarla los seguidores de Cristo? Primero veamos cómo se desarrolló la tradición ritual de la eucaristía, y luego podremos centrarnos en una cuestión más importante: ¿es la eucaristía un fiel reflejo dela celebración que instituyó Jesucristo hace casi dos mil años?
Es fácil comprender por qué ven muchos la eucaristía como algo milagroso. Con la plegaria eucarística se llega al momento cumbre de la ceremonia. Es entonces cuando, según el Catecismo de la Iglesia Católica, “la fuerza de las palabras y de la acción de Cristo y el poder del Espíritu Santo hacen sacramentalmente presentes” el cuerpo y la sangre de Jesús. El sacerdote, tras consumir el pan y el vino, invita a los fieles a recibir la comunión, generalmente solo el pan, o la hostia.
La Iglesia Católica enseña que el pan y el vino se transforman milagrosamente en el cuerpo y la sangre literales de Cristo, doctrina que recibe el nombre de transustanciación. Esta enseñanza fue desarrollándose poco a poco hasta que, en el siglo XIII, la palabra se definió y utilizó oficialmente por primera vez. Durante la Reforma protestante se pusieron en entredicho algunos aspectos de la eucaristía católica. Lutero rechazó la d doctrina de la transustanciación y defendió la  de  la consustanciación. La diferencia entre ambas es muy sutil: Lutero decía que el pan y el vino no se transforman en la carne y la sangre de Jesús, sino que coexisten con ellas.
Con el tiempo aparecieron otras diferencias entre las confesiones de la cristiandad tocante al significado de la eucaristía, la manera de practicar el rito y la frecuencia con que se debía celebrar. Pero a pesar de las diferencias, este rito sigue siendo de fundamental importancia en la cristiandad. Ahora bien, ¿cómo fue la celebración original que Jesús instituyó? (“La Atalaya” 1/4/2008, págs26-29)
¿Cómo dijo Jesús que se conmemorara su muerte? Jesús mandó a sus discípulos que recordaran su muerte con una cena simbólica consistente en pan y vino. El pan representa su cuerpo y el vino, su sangre (Lc 22;19-20) (“La Atalaya 1/3/2012, pág 16)
Los Testigos de  Jehová se reúnen en  los Salones del reino  en la noche del 14 de  Nisán para conmemorar la muerte de  nuestro Señor Jesucristo.
En la cena, antes de su pasión y muerte, Jesucristo celebra el "Memorial de  la muerte  de Cristo"  o "Cena  del Señor".   (Mt 26;26-28)  (Mc 14; 22-25) (Lc 22; 19-20) (1Cor 11; 23-26)
Debido a que la muerte  de  Jesús hizo  posible  la  salvación de  la humanidad  es sumamente apropiado  que se  conmemore. Además, por  su fidelidad hasta la muerte Jesús vindicó el  nombre  de  su  Padre, limpiándolo del vituperio  que amontonó sobre él Satanás  el Diablo, que desafió a  Dios con escarnio diciendo  que podría apartar de  él a todos los hombres. Y también es  sumamente apropiado el que conmemoremos su muerte cuando tomamos  en cuenta lo que le costó  a Jesús efectuar estas cosas.  Dejó la gloria celestial y "tomó  la forma de esclavo  y vino a estar en la semejanza de los hombres".  Entonces, "se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta  la...muerte en un  madero de  tormento" (Flp 2;7-8) (Job 1 y 2) (Pr 27;11). 
Ciertamente  un derrotero  tan noble   tan altruista,  que resultó  en provecho tan grande para la humanidad y honor para  su Padre celestial, merece que se conmemore. Además,  Jesucristo   dio  instrucciones explícitas para que sus  seguidores conmemoraran su muerte, diciéndoles: "Sigan haciendo esto en memoria de mí" (Lc 22;19).  Siendo ésta la única fiesta   celebración que   los  cristianos  se les  manda celebrar, ¡ciertamente ninguno de los seguidores de Cristo querría menospreciarla!" ("La Atalaya" de 15.3.1970, pág 163) 
La Navidad, la Pascua florida, el día de Todos los Santos, Las iglesias de  la cristiandad  celebran muchos  días de  fiesta.  Pero  ¿sabe usted cuántas fiestas mandó Jesucristo  observar  sus  seguidores?  La respuesta: sólo una. El fundador del cristianismo no autorizó ninguna otra fiesta. Es obvio que si Jesús instituyó sólo una celebración, ésta tiene que ser muy importante.  Los cristianos deben observarla exactamente como ordenó Jesús. ¿Cuál es esta celebración singular? ("La Atalaya" de 15.3.1994, pág 3)
Jesús dijo a sus fieles apóstoles: "Sigan haciendo esto en memoria  de mí" (Luc. 22:19). Al escribir a los miembros de la congregación cristiana engendrada mediante espíritu, el após­tol Pablo agregó: "Porque cuantas veces coman este pan y beban esta copa, siguen proclamando la muerte del Señor, hasta que él llegue" (1 Cor. 11:26). Así que la Conmemoración da atención especial al significado de la muerte de Jesucristo en el desarrollo del propósito de Dios. Hace resaltar el signifi­cado de la muerte de Jesús en sacrificio, particularmente con relación al nuevo pacto y la manera como su muerte afecta a los que serán herederos con él en el Reino celestial. (Juan 14: 2, 3; Heb. 9:15.)
La Conmemoración también es un recordatorio de que la muerte de Jesús y la manera como se efectuó, en armonía con el propósito de Dios expresado desde Génesis 3:15 en adelante, sirvieron para vindicar el nombre de Jehová. Al mantener integridad a Jehová hasta su muerte, Jesús probó que el pecado de Adán no se debía a que Dios hubiera creado al hombre con alguna falta, y que el ser humano podía mantener devoción piadosa perfecta aún bajo presión severa; así Jesús vindicó a Jehová Dios como Creador y Soberano Universal. Además de eso, el propósito de Jehová era que la muerte de Jesús prove­yera el sacrificio humano perfecto que se necesitaba para rescatar a la descendencia de Adán, y así hacer posible que los miles de millones de personas que ejercieran fe vivieran para siempre en una Tierra paradisíaca, en cumplimiento del propósito original de Jehová y como expresión de Su gran amor a la humanidad. (Juan 3:16; Gén. 1:28.)
¡Qué inmensa responsabilidad pesaba sobre Jesús la última noche que pasó como hombre en la Tierra! Él no solo sabía cuál era el propósito de su Padre celestial para con él, sino que también sabía que tenía que demostrar su fidelidad bajo prue­ba. Si hubiera fallado, ¡qué oprobio tan grande hubiera traído sobre su Padre, y qué terrible pérdida hubiera sido esto para la humanidad! Debido a todo lo que se lograría por medio de su muerte, fue muy apropiado que Jesús diera instrucciones para que se conmemorara aquella ocasión (“Razonamiento” págs 83-86)

Acerca de cómo debe conmemorarse, más de  un escritor bíblico  nos da  los detalles.  Normalmente  en esta ocasión se da instrucción y exhortación excelentes en  cuanto  al significado  de la  muerte de  Cristo y  el ejemplo  que él  puso a  sus seguidores.  También hay  oraciones fervientes a Jehová Dios  y el canto de apropiadas canciones  de alabanza.  Y también hay pan  sin levadura y vino tinto  puro.  ¿Por  qué pan  sin levadura?  Porque  se usó  pan sin levadura cuando Jesús instituyó el memorial de su  muerte.   Muy apropiadamente representa  el cuerpo sin pecado de  Jesús, así  como el vino tinto  puro es  símbolo adecuado  de su  sangre (1Cor 5;7-8) (1Cor 11;23-25) (Jn 13 a 17) (Mt 26;26-30).  ("La Atalaya" de 15.3.70, pág 163-164)
Análisis: 
Adán desobedeció la orden que le había dado Dios y, por tanto pecó, recibiendo el castigo que Dios le había indicado. Y no sólo él sino también toda la humanidad, o sea, toda su descendencia. Por otra parte, el daño del pecado de Adán tenía un coste infinito, porque el ofendido había sido el mismo Dios al que ningún hombre creado por muy perfecto que sea puede de ninguna manera satisfacer. Así, pues, el hombre se encontraba abocado a su desgraciado destino.
Fue el amor de Dios el que nos salvó. Su Hijo, el Hijo de Dios se hizo hombre y como tal se dio a sí mismo como rescate por todos. Pero la efectividad de este rescate sólo se podía conseguir si el Hijo era de la misma naturaleza que el Padre, o sea, de una naturaleza infinita y eterna. Si no fuera así, el valor de su sacrificio tampoco hubiese alcanzado a cubrir el costo del daño causado. Si el sacrificio del Hijo alcanzó este valor, no fue por ser el Hijo un ser perfecto como, según los TJ, lo fue Adán, sino por ser el Hijo Unigénito de Dios, y por tanto, engendrado de la misma naturaleza que el Padre. No podía ser de otra manera.
La humanidad, en consecuencia, quedo libre de las garras de la muerte.