jueves, 25 de septiembre de 2014

RESUMEN DE LA DOCTRINA DE LOS TJ SOBRE LOS 144.000

s/TJ:

No todos los  siervos fieles de Dios llegarán al  cielo.  Quizá éste sea un  nuevo pensamiento  para usted. Es posible  que usted siempre haya concluido que todos  los que hacen el  bien con el tiempo  pararán en el cielo.  Pero la Biblia no apoya esa manera de pensar.  Más bien, muestra que la meta de la vida celestial es para comparativamente pocos de entre la humanidad.



Para confirmar esto,  podemos dirigirnos a (Mt 11;11)  como ejemplo.  Es una de las propias expresiones públicas  de Jesús: "Entre los nacidos de mujer no ha  sido levantado uno mayor  que Juan el Bautista;  mas el que sea uno de  los menores en el reino  de los cielos mayor es  que él." De modo que del  hombre que fue precursor de Jesús,  que tuvo el privilegio de bautizar a  Jesús, se muestra que  es de rango inferior al  de uno de los menores de la clase del "reino de los cielos".

Acuérdese, los que fueron abarcados  por esta declaración que hizo Jesús son hombres sobresalientes de fe como Noé, Abrahán, Job, Moisés y David. Y aunque usted quizás  haya estado seguro de que hombres  como Abrahán y David, por lo menos,  habían ido al cielo, no obstante  la palabra de la Biblia acerca de  ellos es bien clara.  Más de  dieciocho siglos después de la  muerte de Abrahán,  Jesús todavía  pudo decir: "Ningún  hombre ha ascendido  al cielo"  (Jn  3;13).   Y el  apóstol  Pedro igualmente  dio énfasis a que David no había ido al cielo (Hech 2;34)

¿Quiénes, entonces,  irán al cielo,  si tales paladines de  la adoración verdadera no esperan alcanzar el cielo?  Jesús le reveló al apóstol Juan que sólo 144.000  humanos serían cambiados para  ser criaturas espíritus al debido  tiempo y unidos  al "Cordero", el Hijo  de Dios, en  el monte Sion celestial.  Se describe a ese  número limitado como los que "fueron comprados  de entre  la humanidad  como primicias  para Dios  y para  el Cordero".   Son  quienes "serán  sacerdotes  de  Dios  y del  Cristo,  y gobernarán como  reyes con él por  los mil años" (Ap  14;1-4) (Ap 20;6). El  apóstol Pablo  escribió a  este grupo  selecto: "Dios  los eligió  a ustedes...  A este mismo destino los llamó él mediante las buenas nuevas que  nosotros declaramos,  con el  propósito  de adquirir  la gloria  de nuestro Señor Jesucristo" (1Tes 2;13-14).

Jesús se refiere a los llamados a  estar con él en gloria celestial como "mis hermanos".  Y claramente indica que una grande multitud de personas que  amparan a  sus "hermanos"  perseguidos y  cooperan con  ellos sería debidamente  remunerada (Mt  25;40)  ¿Cómo?  Teniendo  el privilegio  de vivir  en la  Tierra cuando  el reino  celestial de  Dios extienda  a la humanidad las  bendiciones bosquejadas  en (Ap  21;1-4).  Así,  tal como Adán y Eva gozaron de bendiciones del paraíso aquí en la Tierra antes de su desobediencia,  los amorosos apoyadores  de Cristo y de  sus hermanos espirituales  disfrutarán de  paz y  felicidad en  el paraíso  terrestre restaurado (Sl 37;11) (Pr 2;21-22).

Ese magnífico resultado se deberá al hecho de que el reino de Dios en el cielo, con  Cristo como  rey y  sus hermanos como  "reyes con  él" habrá triturado y  puesto fin a todas  las gobernaciones inicuas de  la Tierra que están bajo el control satánico (Ap 20;6) (Dn 2;44) (1Jn 5;19).

Por otra parte, es  para estos 144.000 y sólo para  ellos que Jesús hace preparativos en el cielo, exactamente como prometió que lo haría: "Voy a preparar un lugar para ustedes... para  que dónde yo estoy también estén ustedes" (Jn 14;2-3)

El apóstol Pedro describe a esta  clase que tiene la esperanza celestial como  "los escogidos  según  la presciencia  de Dios  el  Padre", y  los estimula  así: "Dios...  según su  gran  misericordia nos  dio un  nuevo nacimiento a una  esperanza viva mediante la  resurrección de Jesucristo de entre  los muertos,  a una herencia  incorruptible e  incontaminada e inmarcesible.  Está reservada en los cielos para ustedes" (1Pe 1;1-4)

Así, pues, no todo seguidor de Cristo alcanzará  el cielo. Comparativamente   hablando,  sólo  un  número pequeño  de  humanos  será levantado de la muerte como criaturas espíritus, heredando inmortalidad, el no poder morir, y con el gran galardón de ver a Jehová Dios "tal como él  es" (1Jn  3;2)  ¡Qué privilegio  para los  que  tienen la  esperanza terrestre de vida eterna el servir en la obra del Reino en la Tierra hoy día junto con el pequeño número que  queda de los que han sido escogidos para ser "herederos del reino" de los cielos!  (Stgo 2;5) ("¡Despertad!" de 22.7.68, pág 27-28)

Análisis:

Hagamos nuestro propio resumen:

1) Los 144.000  en cuestión son los mencionados en  (Ap 7;1-8). Los TJ consideran que estos 144.000 han de aceptarse de forma literal. En cambio, el detalle numérico que sigue a continuación en los versículos siguientes y que son los que -tras su suma- dan el total de los 144.000, han de entenderse de forma simbólica (¿?). O sea, que una suma de números simbólicos da lugar a un número total que los TJ consideran definitivamente literal.

A continuación se habla de "una grande muchedumbre" (Ap 7;9) (NM)

2)  En  la  actualidad,  los  TJ (aunque  todos  formen  una  sola organización)  pertenecen a  esos dos  grupos: unos  pocos, a  los 144.000; y  la mayor  parte de ellos,  a la  "grande muchedumbre". Los 144.000  son los  "ungidos".  Sólo los  que pertenecen  a esos "ungidos" pueden  participar de  la "Cena  del Señor".   Ellos son "los miembros del cuerpo de  Cristo", forman "una nación gobernada por Dios"  y son los  cimientos sobre los cuales  están edificados los  de la  "grande  muchedumbre", que,  según  los escritores  de Brooklyn,  "es  un  grupo  separado y  diferente  de  los  144.000       israelitas espirituales" 

Podemos leer: ("Vida eterna en libertad de los hijos de Dios", pág 344-345 ("Cosas en las cuales es imposible que Dios mienta", pág 337) "Entonces queda terminado el misterio de Dios", pág 222, nota) ("De paraíso perdido a paraíso recobrado", pág 215)

3) El  grupo referente a  los 144.000 se  empezó a formar  con los apóstoles  y  discípulos,  que  recibieron el  Espíritu  Santo  en Pentecostés.

La Organización de  los TJ, al empezar el "tiempo  del fin", según ellos en 1914, sólo daba un  mensaje para juntar al resto de estos 144.000, pues hasta entonces no  había otra esperanza de salvación más que  perteneciendo a esos 144.000  israelitas espirituales, ya que,  según los  redactores de  Brooklyn, Jesús  todavía no  había empezado a atraer a la otras ovejas. 

Podemos leer: ("Asegúrense de todas las cosas...", pág 115) ("De paraíso perdido a paraíso recobrado", pág 147,148,151,186)

4)  El Buen  Pastor,  que fue  entronizado en  1914,  no empezó  a recoger a las "otras ovejas",  que forman 'la grande muchedumbre', hasta  1931, para  juntarlas con  la "manada  pequeña", que  es el "Israel espiritual",  y que juntos  forman la "sociedad  del muevo mundo". La "manada pequeña" tiene "esperanza celestial" y heredará  el cielo. Las "otras ovejas" tienen "esperanza terrestre" y heredarán "la región terrestre del reino del cielo". No obstante, las dos categorías de ovejas forman "un solo rebaño"

Podemos leer: ("De paraíso perdido a paraíso recobrado", pág 194,195,202)

5) Ya en 1923, los TJ se habían dado cuenta de que existían "otras ovejas", pero  no hicieron "arreglo especializado  para recogerlas en un solo rebaño con el resto 'ungido'" hasta 1934. 

Podemos leer: ("Vida eterna en libertad de los hijos de Dios", pág 344-345)

6) Desde 1934  se consideraba cerrado el cupo de  los 144.000.  No pudiendo, pues, ofrecer  ya un puesto celestial para  el Reino, en mayo de  1935 se identificó a  esas "otras ovejas" con  la "grande muchedumbre" que  vivirá en  la tierra,  y en  agosto de  1935 "se mostró que  el bautismo en la  muerte de Cristo no  aplicaba a las 'otras ovejas'".  Pero los que  se habían bautizado entre  1934 y 1935 no  se conformaron con  esa explicación, "y  todavía afirman" ser del 'rebaño pequeño'.

Podemos leer: ("Vida eterna en libertad de los hijos de Dios", pág 147-150)

7) Es evidente que la diferencia para pertenecer al resto "ungido" o a la  "grande muchedumbre" está relacionada con  el bautismo, ya que  se  dice, al  hablar  de  los  que  pertenecen a  la  "grande muchedumbre":  "De  hecho,   ninguna  llamada  celestial,  ninguna esperanza espiritual del Reino, fueron puestas delante de ellos al tiempo de su bautismo en agua".  Por otra parte, se afirma de este grupo: "Se  mostró que  este bautismo  en la  muerte de  Cristo no aplicaba  a  las  'otras  ovejas'" (Véase  "Bautismo  en  agua"  y "Bautismo en la muerte de Cristo"  en "¡El reino de Dios empezó en 1914!", pág 53 y ss.)


Además de la vasta mayoría de TJ, la Sociedad Atalaya también pone a todos los creyentes de antes de  la era cristiana en la clase de las "otras  ovejas" con  una esperanza terrenal.   Así que  los TJ creen que  Abraham, Isaac, Jacob y  los profetas no van  al cielo. La  mejor respuesta  a  eso es  la lectura  del  capítulo once  de Hebreos, que se refiere a varios hombres y mujeres fieles de antes de Cristo, inclusive  los patriarcas y los profetas,  y luego dice  que  "eran  extranjeros y  peregrinos  sobre  la tierra... dan  a  entender que buscan una patria ...  mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios... les ha preparado una ciudad" (Hb 11;13-16).  ¿Cuál ciudad es un país celestial?. Evidentemente, "la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial" (Hb 12;22)