sábado, 7 de junio de 2014

DIVERSOS GRADOS DE DIFICULTAD EN EL JUICIO DE LOS MIL AÑOS

s/TJ: 
Un  factor que  afectará el  derrotero que  uno emprenda  después de  su resurrección es su modelo de vida previo.  Jesús indicó esto cuando dijo que las cosas les  serían más soportables en el Día  de Juicio a algunos resucitados - por ejemplo, los habitantes  de Sodoma y Gomorra o de Tiro y Sidón-  que  a  los  galileos   resucitados  de  Corazín,  Betsaida  y Capernaum,  que  obstinadamente  lo   rechazaron  durante  su  ministerio terrestre (Mt 10;15)(Mt 11;20-24) ("La Atalaya" de 1/9/68, pág 518)
 
En cuanto a aprender y poner  en práctica la justicia, se darán diversos grados de dificultad: Quienes más difícil lo tendrán serán la mayoría de las personas a  quienes él y sus discípulos  predicaron directamente, ya que rechazaron  a Jesús  como el  Mesías, aún después  de haber  oído su predicación  y  ver los  milagros  que  él  ejecutó.  Con  referencia  a Capernaum, una de  las ciudades dónde ejecutó milagros,  Jesús dijo: "Si las obras  poderosas que se  efectuaron en  tí se hubieran  efectuado en Sodoma, habría permanecido  hasta este mismo día.   Por consiguiente les digo a ustedes: Le  será más soportable a la tierra de  Sodoma en el Día de Juicio  que a tí".  Por  eso, para ciertos "injustos"  resucitados el aprender acerca de Dios y servirle será más fácil que para ciertos otros "injustos"  (Mt 11;20-24)  (Mt 12;41-42)  (Mt 10;5)  (Gn 19;1-26)  (Hech 24;15)  ("Usted puede vivir...",pág 179)("La Atalaya" de 1/9/68, pág 518) 
Entonces, ¿qué  hay de  los "justos" a  quienes se  resucita... personas como Abrahán,  Isaac, Job,  Débora, Rut,  Daniel y  otros?  Antes  de su muerte, éstos esperaban  con anhelo la venida del  Mesías.  ¡Qué alegría tendrán durante el Día del Juicio  cuando aprendan acerca de él, y sepan que él está  gobernando en el cielo!   Por eso, en aquel  tiempo a estas personas "justas"  se les hará mucho  más fácil que a  cualquiera de los "injustos"  el   practicar  la  justicia  (Hech   24;15)  ("Usted puede vivir...", pág 180) 
Considere, por ejemplo, aquella "tan grande nube de testigos" de tiempos antiguos, incluyendo a Abrahán, Isaac, Jacob, Moisés, el rey David, Juan el Bautista.   Esperamos que a estos  se les haga "principes  en toda la tierra".  Tendrán  mucho que  aprender, especialmente acerca  del Mesías Jesús y el  papel que él desempeña  en el propósito y  arreglos de Dios. Tendrán que llegar a un entendimiento de esto y serán probados en cuanto a esta información  que se les dé  después de su resurrección.   
Juan el  Bautista fue decapitado unos  dos años antes de  que Jesucristo muriera y  fuera resucitado y regresara  al cielo.  Por eso,  Juan tiene mucho  que  aprender  y  sobre  lo cual  ser  probado  después  que  sea resucitado a  la vida en  la Tierra.  En  consecuencia, hasta el  fin de reinado de mil  años de Cristo los  miembros de esa "tan  grande nube de testigos" que disfrutan de una  "resurrección mejor", tendrán que probar que son hacedores de cosas buenas  ("La Atalaya" de 1/6/65, pág 340). 
Análisis:
La última frase  del pasaje anterior de los  TJ: "En consecuencia, hasta el fin de reinado de mil  años de Cristo los miembros de esa "tan grande nube  de testigos" que disfrutan  de una "resurrección mejor", tendrán que probar que son hacedores de cosas buenas", ("La Atalaya" de  1.6.1965, pág 340)  confirma lo que decía  más arriba acerca de que todos los que vivirán  en la Tierra bajo el reino de Dios  a lo  largo de  los mil  años, tendrán  oportunidad real  de demostrar  si su  resurrección al  fin  ha sido  de de  vida o  de juicio.
JESÚS ORGANIZARÁ  UN  PROGRAMA   DE  REHABILITACIÓN ESPIRITUAL SOBRE LA TIERRA
s/TJ: 
En calidad de Rey del Reino de Dios, Jesús utilizará su 'autoridad sobre la  Tierra' para  organizar  un programa  de rehabilitación  espiritual. 'Justicia es lo  que los habitantes de la  tierra productiva ciertamente aprenderán' (Is  26;9) Todo  el mundo  podrá ver  los beneficios  de ese programa.  La Biblia  nos asegura: "No harán ningún  daño ("no cometerán el  mal") ni  causarán  ninguna ruina... porque  la tierra  ciertamente estará  llena  del conocimiento  de  Jehová  como  las aguas  cubren  el mismísimo mar" (Is 11;9). 
En la  actualidad es  posible vencer  muchas inclinaciones  malas.  Pero cuando  desaparezca  la  influencia  demoníaca,  sin  duda  será  mucho, muchísimo más  fácil 'apartarse  de lo  que es  malo y  hacer lo  que es bueno' (1Pe 3;11).  Podemos estar seguros  de que el bien vencerá al mal porque Dios es bueno, y con su ayuda los que desean hacer el bien pueden vencer  al mal,  como  demostró  el ejemplo  de  Jesús  (Sl 119;68)  (Sl 85;10-11)  ("La Atalaya" de 1.2.93, pág 6 y 7) 
Entonces, después  de  su  resurrección,  se  les  hizo  fácil  -a  los "injustos"- servir  a Jehová porque  vivían en el paraíso  sin oposición alguna procedente  del Diablo... (Ap 20;12)  (Ap 20;15)  ("Usted puede vivir...", pág  182) Pero  hasta en medio  de estas  circunstancias, las mejores que  pudiera haber,  algunas personas  rehusarán servir  a Dios. Como dicen las Escrituras: º (Is  26;10) Por eso,  después que  se les haya  dado plena oportunidad de cambiar de proceder  y aprender la justicia, se destruirá a tales  inicuos.  A algunos  se les dará muerte  hasta  antes de  que termine el  Día del Juicio (Is  65;20). No se les  permitirá permanecer para  corromper o  echar a  perder la  Tierra paradisíaca  ("Usted puede vivir...", pág 178). 
LOS RESUCITADOS TENDRÁN TIEMPO DE REALIZAR NUMEROSAS OBRAS POR LAS QUE SEAN JUZGADOS 
Aunque Cristo Jesús regirá desde  el Cielo, su gobernación beneficiará a todo el que viva  en la Tierra, tanto a los  sobrevivientes de la guerra del Armagedón  como a los  millones y millones que  posteriormente serán levantados de entre los muertos. 
Con  el gobierno  en las  manos de  Jesucristo, y  con el  apoyo de  sus 144.000  reyes y  sacerdotes subordinados,  la gente  podrá rehacer  con éxito su personalidad  y practicar justicia completa.   (Is 26;9) Aunque es probable  que estos resucitados no  serán traídos todos de  vuelta al mismo tiempo, serán recibidos de entre los muertos a medida que progrese el programa educativo  y de juicio y  a medida que los  que vivan puedan equiparse para atender a los muchos que regresen de las tumbas. 
El Día del juicio será lo suficientemente largo para que los resucitados tengan  tiempo de  realizar numerosas  obras por  las que  sean juzgados (Hech 17;31) (Is11;3,4)  (Hech 10;42) (2 Cor 5;10) (1  Tim 6;14).  No es un día literal  de 24 horas.  Se  refiere a un período  que durará 1.000 años.  (1 Cor 6;1-3)  (Ap 20;4-6) (2 Pe 3;13), ya que  "para el Señor un día es como mil años; y mil años como un día"  ("Usted puede vivir...", pág 176)("La Atalaya" de 1.6.1965, pág 337) 
La Biblia, por otra parte, aclara  este apartado cuando habla de los que participarán con Jesucristo en juzgar  (1Cor 6;1-3): "Vi tronos -dice el escritor bíblico- y  hubo quienes se sentaron sobre ellos,  y se les dio poder para juzgar".   Estos jueces son los fieles  seguidores ungidos de Cristo, quienes, como  continúa diciendo la Biblia, "llegaron  a vivir y gobernaron como reyes con  el Cristo por mil años".  De  modo que el Día del Juicio  durará mil  años.  Este  es el mismo  período de  1.000 años durante el  cual Cristo y sus  144.000 fieles seguidores ungidos  han de gobernar como "nuevos cielos" sobre la "nueva tierra".  (Ap 20;4-6) (2Pe 3;13)  ("Usted puede vivir...", pág 180) 
Ha surgido  una pregunta  en cuanto  a la posibilidad  de que  todos los muertos regresen  para juicio sin abrumar  a los que están  en la Tierra que  representarán  al  Reino   celestial  al  dirigirlos,  ayudarlos  y educarlos.  En cuanto al número de personas que han vivido en la Tierra, se ha hecho  un cálculo bastante liberal de veinte  mil millones.  Si se divide esta cifra por  mil, da veinte millones al año  o cerca de 55.000 al día.   Este es un  gran número de  personas para quienes  tendría que proveerse alimento, alojamiento, ropa y ocupación.  Pero consideremos el problema a la luz  de los tratos pasados de Jehová  con su pueblo.  ("La Atalaya" de 15/1/68, pág 44) 
Entre los  Testigos de  Jehová cuyo  trabajo es  predicar y  enseñar las buenas nuevas del  Reino, es una tarea grande el  estudiar la Biblia con una  persona, ayudarla  a aplicar  principios  bíblicos a  su vida  para ponerla en armonía con el camino  de Dios, entrenarla en el ministerio y ayudarla a llegar a ser una cristiana  madura, capaz a su vez, de ayudar a alguien más.  En  su trabajo, los Testigos han  visto aumentos anuales en número,  de 2 por ciento  a 20 por  ciento o más.  Se  ha considerado normal un  aumento de 10 por  ciento, dando una proporción  de una nueva persona por  diez que pueden ayudarla  durante todo un año.   Esto se ha efectuado  con éxito  de modo  que ha  existido una  organización firme, sólida, con un porcentaje muy pequeño de los que se separan o apostatan. El número  que predica  casi se  duplicó en  el peíodo  de diez  años de 1955-1965  ("La Atalaya" de 15/1/68, pág 44) 
Por lo tanto, sin hacer una  profecía, sino simplemente con el propósito de ilustrar  el punto,  comencemos nuestro  cálculo con  la cifra  de un millón de sobrevivientes al Armagedón.  Aun con este pequeño comienzo, y sólo con, digamos,  un aumento de 3 por ciento  cada año (una proporción de  un resucitado  por cada  treinta tres  que viven  en la  Tierra), el número  de  personas  que  vivan se  duplicaría,  aproximadamente,  cada veinticuatro años. 
Si son resucitados veinte mil millones,  esto podría hacerse en menos de cuatrocientos años.  Así se concedería  bastante tiempo y bastante ayuda estaría disponible  para educar  y disciplinar a  todos, trayendo  a los obedientes  al grado  en que,  a  su vez,  podrían enseñar  a otros  sin perturbar  nada  el progreso  de  ese  nuevo  orden  de cosas.   Con  la producción  y  recursos de  la  Tierra  traídos  a su  potencialidad  y distribuidos apropiadamente y  usados para provecho de  la humanidad, no habría  problema de  alimentación, como  se representan  mentalmente los economistas del día presente ("La Atalaya" de 15/1/68, pág 44) 
Por supuesto, vendrá  el tiempo cuando se detendrá  la resurrección.  El Hades y el  mar habrán entregado el  último de los muertos  que estén en ellos  ("La Atalaya" de 15/1/68, pág 44) 
Asimismo, la muerte  adámica, la muerte que resultó a  toda la humanidad del pecado original de Adán, cesará;  será el "último enemigo" que habrá de ser reducido a la nada.  Esto aplicará cuando no haya nadie que tenga algún rasgo de los efectos heredados del pecado de Adán.  Primero habrán ejercido fe  en el sacrificio de  Jesucristo y se les  habrá aplicado su mérito limpiador  con el  perdón de sus  pecados confesados,  y, además, habrán practicado obras  en armonía con su fe, e  obediencia a lo rollos escritos  ("La Atalaya" de 15/1/68, pág 44)  
Sólo cuando  la imperfección y  debilidad mentales y físicas  hayan sido sacadas de  ellos y  éstos estén  en la  perfección humana  que tuvieron originalmente Adán y Eva inocentes en  el jardín de Edén, sólo cuando el último vestigio de pecado, que es  el aguijón que produce la muerte, sea destruido, podrán  obedecer toda la  ley de Dios  perfectamente, incluso las  cosas  escritas  en  los  rollos  (1Cor  15;56)  ("La Atalaya" de 15/1/68, pág 45)
Análisis:
Una total injusticia si comparamos las condiciones antes y durante los mil años que hace imposible que este proceder sea propuesto por Dios.