DE CUÁNTOS LIBROS SE COMPONE LA BIBLIA. CÓMO SE COMPUSO
s/TJ:
En realidad, la Biblia está compuesta de 66
libritos. La palabra griega biblia, de la cual viene la palabra española
"Biblia", significa "libritos". ("Usted puede vivir... pág 49)
Para que lleguemos
a ser lo suficientemente sabios para obtener
la salvación que nos promete Jehová, necesitamos el único libro
que nos dice acerca de ello, el Libro
de Dios, las Santas Escrituras.
Esta necesidad es la que el
apóstol Pablo recalca al superintendente más joven que él llamado
Timoteo, cuando Pablo escribe: "Tú,
sin embargo, continúa en las cosas
que aprendiste y fuiste
persuadido a creer, sabiendo
de qué personas las aprendiste y que
desde la infancia has conocido
los santos escritos, que pueden hacerte sabio para la salvación por medio de la fe relacionada con Cristo Jesús" (2Tim 3;14-15) Entre las personas de quienes
Timoteo aprendió las cosas que fue
persuadido a creer estuvieron su abuela
Loida y su madre Eunice, quien era judia. Desde la infancia de Timoteo, Eunice, especialmente pudo enseñarle los "santos escritos" a él como
su hijito, pues el esposo
de ella era griego. Sin duda ella lo llevaba a la sinagoga judía.
Los santos escritos que entonces
estaban disponibles a
Timoteo para aprender eran las Escrituras Hebreas desde
el primer libro, Génesis,
hasta el libro
trigésimo nono y último, Malaquías, escrito centenares de años antes de que
naciera Timoteo. A aquellos "santos escritos" hebreos no se añadieron
escritos inspirados hasta que el apóstol cristiano Mateo escribió su Evangelio
de la vida de Jesucristo, primero en hebreo, cerca del año 41 de nuestra era
común, la llamada era cristiana.
Pocos años después que se escribió el
Evangelio de Mateo, el apóstol
Pablo salió en su primera gira misional... Después Pablo va a Tesalónica... Fue
entonces que se añadió el segundo libro griego
inspirado a los "santos
escritos" hebreos, pues bajo
inspiración Pablo escribió su carta
de consuelo e
instrucciones a la
congregación cristiana perseguida en
Tesalónica... Después de eso el apóstol Pablo fue inspirado a escribir más
añadiduras a los "santos escritos" hebreos, incluyendo una primera carta a Timoteo. En esta obra de añadir a las Escrituras Hebreas inspiradas el
apóstol Pablo tuvo la compañía de otros cristianos judios fieles, tales
comno Lucas el médico, Marcos, Santiago
y Pedro.
Cuando Pablo escribió una segunda carta a
Timoteo, que fue la última carta
inspirada de Pablo, él y Timoteo
habían estado asociados en la
obra por quince años. Durante todos
aquellos años se hicieron las otras añadiduras
a las Escrituras
Griegas Cristianas, con
la excepción posiblemente del libro
de Judas... y también los cinco
escritos del apóstol Juan, que se escribieron para el fin del primer
siglo de nuestra era común.
Por consiguiente
cuando Pablo escribió su carta final a
Timoteo y dijo: "Toda Escritura es inspirada de Dios y provechosa" (2Tim 3;16) sin duda
habían veintiún libros inspirados, todos dirigidos a
los cristianos, además de los treinta y nueve libros de las Escrituras
Hebreas.
Hoy la expresión
de Pablo: "Toda Escritura es inspirada de Dios" incluye los
escritos de Judas y Juan, pues estos también fueron escritos bajo inspiración del espíritu santo
de Dios y fueron añadidos a la colección
de escritos cristianos inspirados, para completar la
inspirada Santa Biblia.
Hoy, por lo tanto,
"toda escritura" incluye los sesenta y seis libros de la Biblia, como
ahora está dividida ésta en orden. Los
que practican el judaismo o la religión de los
judios rechazan los veintisiete libros de las Escrituras Griegas
Cristianas. Pero en cuanto a nosotros, si vamos a tener éxito en obtener la "salvación por medio de la fe relacionada con Cristo Jesús", debemos aceptar estos escritos inspirados de
sus apóstoles y discípulos. Debemos aceptar
"toda escritura" que es
inspirada de Dios el Padre de
Jesucristo. Sólo se esta manera podemos
llegar a ser 'sabios para la
salvación'. Los que rechazan
parte de los inspirados "santos escritos" no son sabios y ciertamente
no obtendrán la salvación a la vida en el nuevo orden de Dios. ("La Atalaya" de 1.4.64, pág 267 y
ss).
Análisis:
Difícil
será ponernos de acuerdo en que libros
de los tantos que la humanidad ha escrito,
realmente son inspirados y cuales
no, y porque precisamente los 66 que ellos dicen han de ser los inspirados y
no los 73 que dice la IC, o porque no otros que no sean ni estos ni
aquellos.
Lo
que el apóstol Pablo nos indica en el
pasaje (2Tim 3;14-15) es de suma importancia doctrinal. Ahí tenemos indicado el cauce como llega a
nosotros la verdad
revelada o mensaje
evangélico: Tradición y Sagrada
Escritura. Entre los maestros de la fe de Timoteo hay que contar, sin duda, a su abuela y a su madre (2Tim 1;5), pero los TJ no nos citan a los que sin duda fueron los más importante: Pablo:
"Pero tú has seguido de cerca mis enseñanzas, mi conducta, mis planes, mi fe, mi longanimidad, mi caridad, mi paciencia, mis persecuciones y mis aflicciones..." (2Tim 3:10) y otros muchos :
"... y cuanto de mí (Pablo)
oiste por muchos testigos,
confíalo a hombres fieles que a su
vez sean capaces de enseñar a otros" (2Tim 2;2). Este último
pasaje, también tiene gran importancia
para la historia de la
tradición cristiana: Timoteo deberá escoger no sólo
hombres fieles y seguros, sino capaces de enseñar a otros.
s/TJ:
"Toda
Escritura": en el contexto presente se trata de los libros sagrados, y en concreto de los del AT, que Timoteo ha aprendido desde su niñez. Bajo esa denominación paulina:
"Toda Escritura" podría interpretarse
no sólo el AT, sino también el NT. En concreto, Pablo probablemente cita el
evangelio de S. Lucas como Escritura (1Tim 5;18) (Sería la más antigua cita de
un pasaje del NT como Escritura
inspirada) y S. Pedro cita las cartas de S.Pablo equiparándolas a las demás
Escrituras (2Pe 3;15 y ss).
Análisis:
Ya
hemos dicho más arriba que los TJ sólo
aceptan como inspirados 66 libros y la Iglesia Catolica 73. Digamos sólo ahora
que, mal que les pese a los TJ, si esto
es así es porque ellos aceptan una tradición
que con sus razones sólo
acepta como inspirados 66 libros.
En cambio la Iglesia Católica acepta otra tradición en la que, también
con sus razones, se acepta, además, 7 libros más como inspirados.
Añadamos
también, al respecto, que el primer escrito del NT no fue el evangelio de S.
Mateo -no fue escrito en el 41dC, sino hacia el 70-75dC.- sino las dos cartas a
los Tesalonicenses, enviadas desde Corinto en
los años 50-51dC. Y el
primer evangelio fue el de Marcos que se escribió en Roma en
64-70dC, no el de Mateo.
Lo
que los TJ dicen a los judios
porque no aceptan el
NT, podríamos también decir, con
más poderosas razones, los católicos a los TJ, por
no aceptar éstos, siete de los libros que la IC reconoce como inspirados:
"Los que rechazan parte de los inspirados 'santos escritos' no son sabios y
ciertamente no obtendrán la salvación a la
vida en el nuevo orden de Dios"... pero no somos nosotros quienes
para juzgar...
s/TJ:
Sin embargo,
puesto que todos estos libros bíblicos tienen un solo Autor, están en armonía entre sí. Un mismo tema
se extiende por todos ellos, a saber, el de que Jehová Dios restaurará
condiciones de justicia mediante su reino.
El primer libro, Génesis, explica
cómo se perdió un hogar paradisíaco
debido a que hubo rebelión contra
Dios, y el último libro, Revelación, describe como la
gobernación de Dios hará que la Tierra vuelva a ser un paraíso (Gn
3;19) (Gn 3;23) (Ap 12;10) (Ap 21;3-4) ("Usted
puede vivir... pág 49 y 50)
Los primeros 39 libros
de la Biblia se escribieron principalmente en hebreo, con parte muy
pequeñas en arameo. Los
últimos 27 libros se escribieron
en griego, el lenguaje común de la gente
cuando Jesús y sus seguidores cristianos vivieron
en la Tierra. A
estas dos partes principales de la Biblia
se les llama apropiadamente las "Escrituras Hebreas" y las "Escrituras Griegas". Una muestra de que concuerdan la una con la otra es el hecho de que las Escrituras Griegas citan más de 365 veces de
las Escrituras Hebreas y hacen unas
375 referencias a dicionales a
ellas. ("Usted puede vivir... pág
50)
Análisis:
Jesucristo
sabía escribir, como es indudable. Le hubiera sido sumamente fácil dejarnos por
escrito un compendio de sus enseñanzas.
Es más, para el pueblo de Israel era lo acostumbrado: así lo hicieron
todos los profetas del Antiguo Testamento.
Y, sin embargo, Jesús no dejó escrita ni una línea. Cuando próximo ya el momento de subir al Padre, el mismo Jesús quizá advirtiendo
que los apóstoles no recuerdan muchas de las cosas que le ha enseñado, no les deja
un escrito: les dice
que el Espíritu Santo que recibirán les recordará todas las cosas que le han oído explicar (Jn 14;26) (Jn 16; 12,13)
Lógicamente,
llegó un momento en que la predicación verbal se hizo insuficiente. Es
entonces cuando se empieza a
escribir. Parece que sólo seis de los
trece apóstoles escribieron algo. Y aún
eso sólo ocasionalmente : casi siempre
cartas de circunstancias, para arreglar determinados asuntos, dar encargos o avisos, etc. Nunca tratados
doctrinales. Los mismos Evangelios, como
es sabido, no son biografías de Jesús, sino breves esquemas catequéticos de las narraciones mucho
más amplias y comentadas
de la predicación apostólica (Jn
21:25). Por eso no
es de
extrañar que los apóstoles
remitan a los fieles
no a sus tratados
sino a su predicación oral.
Es típico el caso de
S. Pablo -el que más escribió, sin duda, y el que más doctrina dió en sus escritos, a pesar de ser cartas ocasionales- que remite constantemente a su predicación oral ,
o lo más a una
carta anterior en que
la recuerda (Gal 1; 8,9) (2 Tes 2;
5,15) ( Rom 10; 10-17) (1 Cor 1;17) (11;2) (15;14) (9;16) (1
Tim 1;11) (Hech 2; 32) ( 3;15) (4;
18-20) (5;32) (10; 39-42) (13;31) (26; 16-18)
Así, el católico es coherente cuando acepta la Biblia
y las interpretaciones de quienes a lo largo de los siglos como sucesores de los
apóstoles se han
esforzado en determinar y precisar su verdadero sentido e
interpretación. Y no queramos quitar autoridad a estos hombres
porque la vida de alguno de ellos nos llame a escándalo. También Judas falló y muchos en tiempo de Jesucristo se
escandalizaban al ver las acciones de los escribas y fariseos, pero Jesús les dijo: "En la
Cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos. Haced, pues y guardad lo que os digan,
pero no los imiteis en las obras, porque
ellos dicen y no hacen". En una palabra,
Jesucristo escogió a hombres normales para que, con autoridad, predicaran su palabra. Si alguno de estos hombres
juzgamos que ha fallado en su vida y en
sus obras e incluso si, llevando el juicio
al extremo, creemos que muchos han fallado, siguen, a pesar de ello, ostentando la responsabilidad y la
autoridad que Jesucristo les otorgó y de la que también, un día, deberán
rendir cuentas.
De
entre el bosque de escritos que existían en los primeros siglos de la era
cristiana, los propios sucesores de los
apóstoles sobre los que planeaba las palabras de Jesucristo "Y sabed que yo estoy con
vosotros, todos los días, hasta el fin del mundo" (Mt 28;20) y "el
Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi
nombre, ése os lo enseñará todo y os traerá a la memoria todo lo que yo os
he dicho" (Jn 14;26), se sintieron con la autoridad necesaria para discriminar cuales podían considerarse
libros en los que realmente se contenía la verdadera doctrina de Jesucristo y,
por otro lado, reflejaban de verdad la vida de aquellas primeras comunidades y cuales no cumplían aquellos
requisitos. Y así lo hicieron.
¿Quienes sino ellos,
y sólo ellos, podían constatar que
tales libros dicen la verdad y
tales son apócrifos?, ¿que tales cartas
de S. Clemente Romano o la atribuída a S. Bernabé, por ejemplo, -tal vez
anterior a los
mismos escritos de S.Juan-
no son aceptables y en
cambio la carta a los Hebreos,
sin nombre al principio y sin
firma al final, lo es?. Y a lo largo de los años se compuso la Biblia, compendio de todos aquellos escritos, más
los que igualmente se seleccionaron del AT, considerados por la IC inspirados por el Espíritu Santo.
Y
no hay ninguna dificultad en que las
cosas sean así. Lo que Jesucristo y los
apóstoles pretendían es que el mundo crea en la Revelación, no exige
la escritura más que
la palabra, ni la palabra más que
la escritura: exige la certeza de
la locución divina, la seguridad de que lo que se transmite es lo que Dios ha hablado. Que lo
que Dios ha dicho, nos llegue por
escrito o por palabra del que lo
ha oído, es totalmentes
secundario e indiferente. Y es absurdo
sostener que sólo por escrito podemos
llegar a la certeza de la locución
divina. Los cristianos de la primera hora, de los primeros veinte años que siguen
a Pentecostés, en Palestina y en Grecia, Asia Menor, Roma y España no tenían un
solo renglón en que apoyar su fe. Todavía no existía nada del NT.
La
Biblia católica contiene: 73 libros,
1.324 capítulos y 35.559 versículos. La Biblia
de los TJ y en general la de los protestantes,
contiene: 66 libros, 1.197 capítulos
y 31.395 versículos.
Los
TJ aseguran que en la Biblia está todo lo que Dios nos tenía que comunicar. Que es
imposible el que algún día se encuentren otros libros inspirados. Pero S.Pablo
en (1Cor 5;9) alude a una carta suya
anterior que se da por perdida. En (Col 4;16) S. Pablo alude, asimismo, a otra
carta anterior. De todos
modos esta última parece ser la de
"Efesios" (Véase BAC, Sagradas
Escrituras II, pág 667)