lunes, 2 de junio de 2014

TIPOS Y ANTITIPOS

s/TJ:

Tipos y antitipos en la doctrina de las Testigos de Jehová 

¿De qué se trata?  Podría hacerse un resumen sobre el  punto de vista de los TJ sobre la profecía ("La Atalaya" de 15.9.67, pág 546 y ss)


Dios había decretado  que los llamados "Tiempos de los  gentiles" o "los Tiempos señalados  de las  naciones" habrían  de terminar  en el  año de 1914, alrededor del 1 de octubre.  La concesión de poder para dominar el globo  terráqueo  sin intervención  del  reino  de  Dios empezó  con  la destrucción de Jerusalén  la ciudad real y su templo  y la desolación de la región bajo su dominio alrededor del 1 de octubre de 607 aC.  Estando limitados los "Tiempos señalados" de las naciones gentiles a 2.520 años, su concesión de poder  había de terminar en 1914 dC.  alrededor del 1 de octubre.  De modo que la dominación  del globo por las naciones había de ser interrumpida por el reino de  Dios en ese entonces.  Eso quiso decir que el reino de Dios había de empezar entonces al tomar El su gran poder y comenzar a reinar.  Allí el reino  prometido de Dios, por tanto tiempo esperado, habría  de nacer  y comenzar  a ejercer  dominio en  la tierra desde los cielos.  Nació, y el "reino del mundo" vino a ser el reino del Señor Jehová y de su Cristo, Jesús su Rey Sacerdote.

Desde el  seno de su  mujer simbólica  envuelta en luces  celestiales, a saber, su organización angelical celestial, Jehová , el Padre celestial, produjo su  reino por medio  de sacar a luz  a su ungido  Rey Sacerdote, Jesucristo, y  llevarlo al  poder reinante  activo sobre  el trono  a la diestra de Dios.   Imposible le fue a la entera  organización del Diablo impedirlo.  El hijo varón simbólico nacido de ese modo estaba "destinado a pastorear a todas  las naciones con una vara de  hierro".  De modo que este reino de Dios mediante su  Cristo tenía que empezar a interrumpir a las  naciones del  mundo de  Satanás  para que  la voluntad  de Dios  se cumpliera sobre la tierra así como se  cumple en el cielo.  En contra de la ira de las naciones Jehová Dios presentaba su propia ira que había de ser  expresadda por  medio de  su Rey,  para arruinar  en la  guerra del Armagedón a los que están arruinando la tierra. ("Usted puede sobrevivir al Armagedón", pág 98 y ss)

De hecho  los TJ  presentan con  relación a  este tema  un esquema complicadísimo de acontecimientos  que consideran  "típicos", o sea, símbolos que prefiguran o representan de antemano algo que ha de suceder en  realidad en el futuro, poniéndolos  en paralelo con otros   acontecimientos   "antitipos"   que  consideran   son   el cumplimiento en  nuestros días de  los primeros.  Veamos  si somos capaces de exponerlos sucintamente:

Tipo: Engendramiento de Jesús por espíritu de Dios en el año 2 aC. y su ungimiento para ser Rey sacerdote en 29 dC.

Antitipo:  Nacimiento  del  reino  de Dios  en  1914  mediante  la coronación   y   entronización   de  su   ungido   Rey   Sacerdote Jesucristo, al  fin de  los "Tiempos  señalados de  las naciones". Por lo tanto en 1914 el  instalado Rey Sacerdote Jesucristo era un rey recien nacido que gobernaba en medio de sus enemigos.

Tipo: Tres años y medio después del bautismo  de  Jesús,  su engendramiento espiritual  y su ungimiento por  el espíritu santo,  Jesucristo viene al templo típico  de Jerusalén unos días antes de  la pascua, ofreciéndose como el rey de Sión.  Allí lo limpió y más  tarde pronunció su condena a destrucción.  Algunos días más tarde, el 14 de Nisán de 33 dC. o el día de la pascua, él derramó su alma humana en  la muerte como  sacrificio para  la humanidad y  fue al  Sheol, el sepulcro común de la humanidad.

Antitipo: Tres  años y medio  desde el 1  de octubre de  1914, nos lleva a la pascua de 1918.  De acuerdo con el paralelo del tiempo, Jehová ha  de haber venido al  templo espiritual poco antes  de la fecha de esa pascua.  Siendo un Espíritu al que el hombre no puede ver, la venida  de Jehová necesariamente fue  con la invisibilidad de una  Persona Espiritual.  Puesto  que también su  Mensajero del pacto es ahora  un espíritu inmortal divino, su  llegada al templo espiritual acompañando a Jehová también fue necesariamente espiritual e invisible a los ojos humanos. 

Tipo:  Al tercer  día el  poder  de Dios Todopoderoso resucitó  a Jesús de entre  los muertos y del sepulcro para  que llegara a ser la Piedra Angular  de Fundamento del templo  espiritual de Jehová. Cincuenta días  más tarde, o  sea en  el Pentecostés, Dios  lo usó para derramar  el espíritu  santo y  producir "piedras  vivas" del templo espiritual que serían edificadas sobre él.

Antitipo: En 1918,  la mayoría de los 144.000  miembros del cuerpo de  Cristo que  habían sido  preparados sobre  la tierra  para ser "piedras  vivas" en  el templo  espiritual ya  habían muerto  como humanos y estaban durmiendo   en   muerte  esperando el establecimiento  del  reino de  Dios  y  la  venida de  Jehová  al templo. Es razonable, pues, creer  que la resurrección  de estas piedras  simbólicas del  templo aconteció  un poco  después de  la llegada de  Jehová y su  Mensajero del pacto al  templo espiritual en la primavera  de 1918.  Ahora podían ser  juntados al Mensajero Jesucristo, a quien  Jehová en ese entonces colocó como la Piedra Angular del Fundamento  del templo espiritual sobre  el monte Sión celestial en un sentido completo y  final, viniendo de este modo a  su templo.

Tipo: En el día quincuagésimo  después de la resurrección de Jesús el espíritu  santo de Dios  fue derramado  sobre el resto  fiel de judíos,  los discípulos  de  Cristo,  lo que  los  hizo parte  del templo espiritual.

Antitipo:  Asimismo,  después  de  la  venida  de  Jehová  con  su Mensajero del pacto  al templo espiritual en la  primavera de 1918 habría de  haber un  derramamiento del espíritu  de Dios  sobre el resto fiel  que todavía estaba en  la carne sobre la  tierra, para reactivarlos  en el  servicio del  templo y  la adoración  de Dios sobre la tierra. Los hechos muestran que así sucedió.

Todo  lo  anterior  es  resumen de  ("Usted  puede  sobrevivir  al Armagedón", pág 97 y ss)