s/TJ:
“Entonces
el llevó consigo a tres de sus discípulos a una montaña, donde se
transfiguró ante ellos, que así recibieron una visión de él en la gloria del
reino (Mt 17;1-8)” (La Atalaya 15/3/1992, pág 5)
Análisis:
Este pasaje (Mt
17;1-8) presenta dos paralelos en (Mc 9;2-13) y (Lc 9;28-36).
Jesús se
transfiguró “brillando su rostro como el
sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz” (Mt), “su rostro tomó otro aspecto” (Lc), “sus vestidos quedaron tan blancos como no los puede blanquear ningún batanero”
(Mc).
Si los tres
discípulos de Jesús recibieron una visión de Jesús en la gloria del reino, no
parece que su aspecto en esta situación sea la de ser invisible como tantas veces
nos recuerdan los TJ. Si así fuera, Jesús, simplemente, hubiera desaparecido de
su vista.
Por otra parte,
Moisés y Elías, aparecen igualmente “resplandecientes”,
charlando con Jesús. Si Moisés y Elías hubiesen totalmente muerto, como dicen
los TJ que nos ocurre al morir, ¿Cómo podían estar presentes Moisés y Elías? ¿o es que les dio vida
para aquella representación y luego
volvieron a morir?
Finalmente, Moisés
y Elías figuran entre los “príncipes”
que según los TJ, han de “gobernar aquí
en la tierra durante el juicio final” (Usted
puede vivir…” pág 165), Entonces, ¿cómo es que aparecen –como Jesús- en la “gloria del reino.