s/TJ:
Cuando Dios puso a los seres humanos en la Tierra, no se proponía que esta fuera un terreno de pruebas donde se prepararan para entrar después en otro lugar; su intención era que la habitaran para siempre.
Por desgracia, a pesar de que nuestros primeros padres eran física y mentalmente perfectos, se unieron a Satanás en su rebelión contra Dios, de modo que perdieron la esperanza de la vida eterna y transmitieron a todos sus hijos el pecado y la muerte (Gn 2;15-17) (Rom 5;12).
Análisis:
Los TJ nos dicen que "nuestros primeros padres eran física y mentalmente perfectos". Esta aseveración necesita una mayor concreción por parte de los TJ porque en la Biblia no hay ningún versículo que la apoye positivamente.
s/TJ:
Jehová Dios no cambió de propósito para la Tierra ni para la humanidad después de que Adán hubo puesto a la raza humana en la senda del pecado y de la muerte. Si Dios hubiera hecho esto, ello habría significado que él no podía llevar a cabo su propósito original. Desde el principio su propósito fue tener por toda la Tierra un paraíso que estuviera lleno de gente feliz y saludable y ese propósito sigue vigente (“La Atalaya” 1/1/1992, pág 5).
Lo único nuevo que Dios introdujo entonces fue su arreglo de un gobierno sobre la humanidad que llevara a cabo su propósito. Por eso, inmediatamente Dios anunció su propósito de establecer tal gobierno. Se refirió a este gobierno cuando pronunció sentencia sobre la serpiente, y de hecho dijo a Satanás, el Diablo: “Pondré enemistad entre ti y la mujer y entre tu descendencia y la descendencia de ella. Él te magullará en la cabeza u tú le magullarás en el talón” (Gn 3;14,15).
Jesucristo –el Hijo de Dios- sería el gobernante principal de este gobierno y con él 144.000 tomados de entre la humanidad (Ap 7;4) (Ap 14;1-5) Estos gobernantes constituirían los "nuevos cielos" del nuevo sistema de Dios y juzgarían a “vivos y a muertos” (2Tim 4;1) (¡Despertad! 1/10/2010, pág 10-11) o sea, a toda la humanidad (“La Atalaya” 1/6/65, pág 331).
Por eso, Dios fija un día -Día del Juicio- en que “se propone juzgar la tierra habitada” (Hech 17;31). El Día del Juicio es un período de mil años durante el cual los seres humanos tendrán la oportunidad de recobrar lo que Adán y Eva perdieron. Los que obtengan una sentencia favorable del Gobierno de Jesús vivirán en la tierra para siempre en condiciones perfectas (Ap 21:3, 4). Así, el Día del Juicio contribuirá a la realización del propósito original de Dios para el hombre y la Tierra. ("Usted puede vivir....", pág 175 y ss)
Análisis:
O sea, que la actuación del hombre hace cambiar los planes de Dios, porque Dios no tenía previsto que Adán y Eva pecaran (¡Despertad! de 22/1/68, pág 27 y ss). Nada menos que fue entonces cuando Dios tuvo que inventarse el Reino de los Cielos y todo lo que ello comporta para poder redirigir su propósito inicial. ¡Dios Todopoderoso en manos de una pareja humana que le está obligando a cambiar los planes que tenía previstos nada menos que para toda la humanidad! ¿Cómo es posible creer en esta doctrina?
Por otra parte, Dios -según los TJ- no sabía cual sería el comportamiento de Adán y Eva y en cambio sí conocía cual sería el comportamiento de los habitantes de la tierra siglos después en tiempo de Noé ya que había previsto, durante la creación, un dosel de agua que precipitaría sobre la humanidad para su castigo cuando llegara el momento adecuado (Véase "¿Es la Biblia realmente la Palabra de Dios?, capítulo 3).