¿SON CRISTIANAS LAS COSTUMBRES DE LA PASCUA?
s/TJ:
¿Son cristianas
las costumbres del Domingo de Resurrección?
En ese domingo se festeja la
resurrección de Jesús. Según la Encyclopædia Britannica, “es
la principal festividad de la iglesia cristiana”. Ahora bien, ¿apoya la Biblia
esa celebración?
Para decidir
si una obra de arte es auténtica o no, hay que fijarse bien en los detalles.
Del mismo modo, para saber si las costumbres de la Pascua, o Domingo de
Resurrección, son cristianas tenemos que fijarnos bien en los detalles.
Para empezar, Jesús no les dijo a
sus discípulos que recordaran su resurrección, sino su muerte. El apóstol
Pablo llamó a esa celebración “la cena del Señor” (1Cor 11;20) (Lc 22;19). (LA ATALAYA 1 de marzo de 2015 (pág. 8))
s/Análisis:
Para
empezar, Jesús no les dijo a sus discípulos que llevaran corbata y la mayoría
de los TJ la llevan. Jesucristo no dijo que imprimieran dos revistas como son
La Atalaya y Despertad para dar a conocer su doctrina, y los TJ lo hacen y han
montado una industria de ello. Jesucristo no dijo que invitaran a todo el mundo
para que asistiera a la “Cena del Señor” y los TJ lo hacen cada año cuando se
acerca esta conmemoración, Jesucristo lavo los pies a sus discípulos y les dijo que también ellos habían de lavárselos unos a otros ¿lo hacen?… y así cientos de cosas. ¿Por qué no se
puede recordar no sólo la muerte sino también la resurrección de Jesucristo
dada la importancia que representa para nuestras vidas este acontecimiento… y
tantos otros?
Otro ejemplo de este comportamiento por parte de los TJ es el de Navidad. Los TJ nos dicen machaconamente cada año en uno u otro momento, que “En ningún lugar de la Biblia se manda a los cristianos celebrar el nacimiento de Jesús”. ("¡Despertad!" de 22.12.93, pág 17)
El hecho de que no se mande en la Biblia su celebración, es una de las razones principales por la que los TJ no celebran esta fiesta, ni la de Pascua como hemos visto. Pero los TJ faltos de total coherencia en su doctrina, como es archisabido, tratan de modo totalmente distinto y contradictorio, otro asunto del que tampoco se manda que se realice, pero... el interés es el interés, aquí y en la Organización de los Testigos de Jehová.
Veamos lo que nos dice (“La Atalaya del 1.12.1991, pág 30): “¿Se requiere que los cristianos den el diezmo?... En realidad a los cristianos no se les manda dar el diezmo. Dios mismo puso fin a la Ley de Moisés, con los pagos de los diezmos... pero, por supuesto, si el cristiano opta voluntariamente por dar el diezmo de sus ingresos para el adelantamiento de la adoración verdadera, no habría objeción bíblica a que hiciera tales donaciones...”
O sea, que conque la Biblia no nos manda celebrar el nacimiento de Jesús, los TJ no van a ser más papistas que el Papa celebrándolo, no sería una postura correcta. En cambio, el diezmo del que la Biblia tampoco nos manda que lo demos, y no sólo esto sino que el propio Dios pone fin a esta Ley primitiva, aquí la cosa ya es distinta, dar el diezmo deja de ser una postura incorrecta para transformarse en correcta y aconsejable... ¡es una incoherencia altamente sospechosa!.
Yo sinceramente creo que fiestas como la de Pascua o Navidad y otras similares no tienen nada que ver con la Biblia, ni con las costumbres de los primeros cristianos, ni de que su origen se inscribe en el mundo pagano. Los TJ sólo buscan generar diferencias que susciten problemas a personas que por su cultura sean motivo de generar problemas de conciencia que les empujen a tomar decisiones incorrectas.
Y
puestos a hablar de la Cena del Señor, éste dijo a sus apóstoles (no a sus discípulos):
“Sigan haciendo esto en memoria de mí” (NM) (Lc 22;19) ¿Y qué es lo que han de
seguir haciendo? Pues lo que Jesucristo acababa de hacer y de decir: coger un
trozo de pan y una copa de vino y repartirlos al tiempo que se pronuncian sus
mismas palabras ¿Y cuáles son esas palabras? Los Testigos de Jehová reconocen, por ejemplo
en ( ("La Atalaya" de 1.3.65, pág 154) o en ("Vida eterna en libertad de los hijos de Dios", pág 129) que las palabras de Jesucristo fueron: “Tomad,
comed; esto es mi cuerpo.. Bebed de ella
todos; porque esto es mi sangre, la sangre del Nuevo Pacto,
la cual es derramada por muchos, para remisión de pecados" ¿Por qué no cumplen lo que Jesucristo les dice
si quieren ser tan estrictos en lo que dijo y no dijo? ¿por qué si reconocen
que Jesucristo dijo “esto es mi cuerpo…
esto es mi sangre”, han de sustituir sus palabras por “esto significa mi cuerpo…
esto significa mi sangre”? y lo que es más grave, no solo pronuncian estas erróneas
frases al rememorar la Cena del Señor, sino que también las han cambiado en los
versículos correspondientes de su famosa Biblia "Traducción del Nuevo Mundo". ¿Por qué?
s/TJ:
Además, según la misma enciclopedia
citada arriba, muchas de las costumbres de esa fiesta “tienen poco que ver” con
la resurrección de Jesús. Más bien “provienen de tradiciones populares”. Por
ejemplo, en algunos países se utilizan el huevo y el conejo en esa fiesta.
Sobre estos símbolos The Encyclopedia of
Religion (La enciclopedia de la religión) comenta: “El huevo
simboliza una nueva vida que se abre paso a través de la muerte, o la dureza de
la cáscara del huevo”. Y añade: “Se sabía que el conejo es un animal muy
fértil; por eso representaba la llegada de la primavera”. Philippe Walter, profesor de Literatura
Medieval, explica cómo esas costumbres pasaron a formar parte de la fiesta del
Domingo de Resurrección. Escribe que durante “la cristianización de las religiones
paganas” no fue difícil relacionar la resurrección de Jesús con “el paso de
la muerte invernal a la vida primaveral”. Y añade que esta relación ayudó
a integrar “las conmemoraciones cristianas” en el calendario pagano, lo cual
favoreció las conversiones en masa.
Este proceso de “cristianización”
no empezó sino hasta después de la muerte de los apóstoles, pues ellos
eran una “restricción”, o freno, para el paganismo (2 Tesalonicenses 2:7).
El apóstol Pablo advirtió que después de su “partida” habría hombres que
esparcirían mentiras a fin de “arrastrar a los discípulos tras de sí” (Hechos 20:29, 30).
Y a finales del siglo primero, el apóstol Juan escribió que algunos
hombres estaban teniendo éxito en su intento de extraviar a los cristianos (1 Juan 2:18, 26). Esto
abrió las puertas del cristianismo a las tradiciones paganas.
Alguien pudiera decir que permitir algunas
costumbres paganas no fue tan grave, que tal vez sirvió para que los
paganos comprendieran el significado de la resurrección de Cristo. Sin embargo,
el apóstol Pablo nunca estuvo de acuerdo con esa idea. En sus viajes a lo
largo y ancho del Imperio romano estuvo expuesto a muchas costumbres paganas,
pero jamás abrazó ninguna de ellas para ayudar a la gente a conocer mejor a
Jesús. Al contrario, alertó a los cristianos con las siguientes palabras:
“No se unan ustedes en un mismo yugo con los que no creen. ¿Qué tienen en
común justicia e injusticia?, ¿puede la luz convivir con las tinieblas? ‘Por
tanto, salgan de en medio y apártense de ellos —dice el Señor—. No toquen
lo impuro, y yo los recibiré’” (2 Corintios 6:14, 17, La Biblia de Nuestro Pueblo [BNP]).
Este
breve análisis de algunos detalles demuestra, sin lugar a dudas, que las
costumbres del Domingo de Resurrección no son cristianas. (La Atalaya 1 de marzo de 2015, pág. 8)
s/Análisis:
Pablo en (2Cor 6;14-17) exhorta a los corintios a que estén en
guardia contra las infiltraciones del paganismo ya que quizá exista una
excesiva familiaridad de trato con los infieles. Ya en otras partes de sus
cartas había aludido a este tema, que constituyó un problema delicado en el
cristianismo primitivo, pues ciertos contactos eran inevitables. Así, por
ejemplo en (1Cor 5;9-13) establece las normas a seguir con los pecadores públicos,
donde se destaca una mayor preocupación por los hermanos pecadores que por los no
cristianos a quienes evidentemente no era posible evitar ya que “para eso tendrías
que saliros de este mundo”.
También en (1Cor 10;27) Pablo les
escribe a los corintios: “Si alguno de los infieles os invita y vais, comed de
todo lo que os sirvan, sin preguntar nada
por motivos de conciencia…” y les indica que tengan muy en cuenta la
conciencia del otro aún a costa de su propia libertad y de su provecho. Está
claro que lo difícil era saber mantenerse en el punto justo. La finalidad de
Pablo es mostrar que la unión de los fieles con Dios implica apartarse de las
religiones falsas, pero no de quienes las profesan siempre y cuando los
cristianos sepan mantenerte en tu sitio. Y si resultó fácil –como explican los
TJ- relacionar la resurrección de Jesús con “el paso de la muerte invernal a la
vida primaveral”, para hacer que paganos se cristianizaran ¿qué problema hay en
ello?
Finalmente, resaltar que los TJ dan a
entender, por algunos de sus infantiles razonamientos, que no tienen ni idea de
las lucha que la Iglesia primitiva tuvo que librar contra el paganismo y las
herejías que surgieron a lo largo de los primeros siglos, y posteriormente, en
la era moderna, para mantener a salvo la pureza del cristianismo.
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